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"Hay muchas Áfricas"

18/05/2011

De pequeño tuvo en casa un chimpancé. Se lo trajo su padre desde Liberia, país en el que trabajó durante años. Desde entonces el periodista Juan Carlos Acosta ha mirado hacia el continente vecino con ojos distintos a los del resto de los ciudadanos. Unos ojos capaces de ver amabilidad, cultura, solidaridad, donde otros tan sólo ven guerra y hambrunas. Esos ojos son los que pretende Acosta regalar a todos los canarios.

Lo consigue cada sábado, a partir de las 15.00 horas, a través de las ondas de CanariasRadio la Autonómica con su Ahora África.

- Periodista de gran trayectoria y, además, especializado en África, ¿por qué esa atracción por el continente hermano?

- Desde la niñez viví esta influencia. En mi casa teníamos dos culturas, la de aquí y la que traía mi padre desde África. En los álbumes había un montón de fotos de África, recuerdos... Luego, esa atracción se encendió más con las  misiones comerciales que realicé como responsable de prensa de la Cámara de Comercio. Entonces la redescubrí y me dio la sensación de que ya había estado allí. Es algo que le pasa a mucha gente.

- ¿Cree que África está más lejos en la mentalidad de los ciudadanos de lo que está en kilómetros?

- Sin duda. Está mucho más cerca Suecia, que Mauritania. Si no fuera por las pateras, todavía viviríamos a mil kilómetros, cuando en realidad estamos a menos de cien. El problema es que hay una tremenda falta de información sobre África. Estamos acostumbrados a no mirar hacia allá a pesar de que se han mantenido contactos desde el siglo XVI. Canarias ere un punto a través del cual se realizaban capturas de africanos, y el Archipiélago se enriqueció con la esclavitud. Por aquí pasaron muchos esclavos.

- ¿Considera entonces que los canarios deberíamos acercarnos más a África?

- Ésa es la gran vocación, lucha y reto de los proafricanos como yo. Intentar que el canario se sienta más atraído por esa diversidad de culturas, por su realidad étnica. Es el continente donde surgió el primer hombre. Hay muchas cosas que conocer de África.

- ¿Por qué cree que hemos vivido de espaldas al continente hermano?

- En Canarias influye mucho la imagen de la pobreza, la imagen de la desgracia. Pero hay muchas Áfricas. Como la solidaridad, el don de la comunidad, el rasgo del tiempo tan particular... En África  el tiempo no es angustioso como en occidente, es un tiempo más relativo. Las relaciones humanas son más respetuosas y cariñosas. La familia es un valor que nosotros hemos perdido de vista y que para ellos es más importante.

- Y da la sensación de que sólo nos acordamos de África para lo malo. ¿Tiene también una cara amable el continente vecino? ¿Se ve o se escucha ese sonido algo más optimista en Ahora África?

- Con los que conozco hablamos de cosas amables. Supongo que existe una complicidad especial entre los que conocemos África. Tengo una estrecha relación con mucha gente africana. Relación que consideramos intensa, abierta, más natural, menos escondida.

Eso es lo que intento trasmitir en Ahora África. Para lo otro están los telediarios y los documentales. Yo quiero mostrar que hay un Àfrica más amable, más solvente, elegante y gentil de lo que se muestra, que esa realidad de pobreza y guerras es mínima en África. Hay muchos países que viven con paz.

- ¿Qué cree que haría falta para que África deje de ser un continente olvidado?

Más que olvidado, África es un continente apartado, dejado. Tiene una enorme influencia de sus tradiciones antiguas, milenarias. La escritura en el África subsahariana no ha existido prácticamente. Mantiene la cultura de la transmisión oral. Eso la convierte en una sociedad más comunal, menos individualista. Tiene una economía de comuna. Quizás por eso a África, para trascender y globalizarse, le quedan muchos años. Y no estoy tan seguro de que eso sea bueno si ocurre. Implicaría una economía distinta. Hay africanistas expertos que hablan de otra alternativa al capitalismo, esa economía de trueque, de subsistencia. Con ella se ganan cosas que no tenemos en occidente. La relatividad de las cosas. Ese vivir sin estar atosigado por lo que tienes que consumir y lo que no.

- ¿Y cómo se ve Europa desde África?

- África está empezando a ver ahora mismo a Europa, a través de las parabólicas, pero hay una gran parte de la población que es rural. Esa parte de África no conoce el resto del mundo. Ni siquiera conoce el país de al lado. Se trata de lugares en los que ni siquiera hay pozos de agua potable. Son pequeñas aldeas que suponen mil millones de habitantes que viven al margen de lo que para un europeo es normal.

- Entonces, ¿no es cierto que estén deseando llegar a Europa?

Existen las dos vertientes. El africano suele ser bastante orgulloso y le gusta presumir de tener o no tener cosas, son muy dignos. Entonces nos ven como una civilización muy rica y con muchos lujos, por eso, los muertos en pateras. También se dan cuenta cuando llegan de que no es el mundo que ellos creían. Porque la pobreza de occidente es más dura que la de África. Allí todo se reparte, aquí puede haber gente que duerme en cartones, la miseria es aquí mucho más dura. Allí lo que hay es para todos, la familia son los vecinos, los abuelos, la gente del trabajo y donde hay para uno hay para todos.

- ¿Qué es lo mejor y lo peor de África?

- Lo mejor de África es esa brisa limpia. Cuando piso territorio africano es como si llevara una mochila de piedras que me quito. Es regresar a la sensación de naturaleza, que me conmueve, es como si yo perteneciese a aquello.

Lo peor son los dictadores, los abusos de la etapa postcolonial, la esclavitud que dejó África sin gente joven, la hambruna y la guerra.

Además, África tiene un gran problema de fuga de cerebros. Hay un gran déficit sanitario porque los buenos médicos se van a Inglaterra o a Estados Unidos. África necesita de su gente joven y preparada para salir adelante. Es un problema complicado a medio y largo plazo. La gente joven que se está yendo a Europa es la gente que hace falta para poner en pie los países.

- Y además de periodista y un apasionado de África quién es Juan Carlos Acosta?

- Soy un poco de todo. El tiempo libre lo dedico a aficiones artísticas: la guitarra el piano... Me dedico a pintar, bellas artes, fotografía, tengo miles y miles de fotos y de África ni se sabe cuántas. También me gusta el deporte.

- ¿Se iría a vivir a África definitivamente?

- Si tuviera la oportunidad, con cierta solvencia, no me lo pensaría mucho. Posiblemente me iría a Senegal, porque me gusta mucho Dakar, conozco a mucha gente. Aunque tampoco me importaría vivir en Mauritania, Cabo Verde o Costa de Marfil.

- Periodista de gran trayectoria y, además, especializado en África, ¿por qué esa atracción por el continente hermano?

- Desde la niñez viví esta influencia. En mi casa teníamos dos culturas, la de aquí y la que traía mi padre desde África. En los álbumes había un montón de fotos de África, recuerdos... Luego, ésa atracción se encendió más con las  misiones comerciales que realicé como responsable de prensa de la Cámara de Comercio. Entonces la redescubrí y me dio la sensación de que ya había estado allí. Es algo que le pasa a mucha gente.

- ¿Cree que África está más lejos en la mentalidad de los ciudadanos de lo que está en kilómetros?

- Sin duda. Está mucho más cerca Suecia, que Mauritania. Si no fuera por las pateras, todavía viviríamos a mil kilómetros, cuando en realidad estamos a menos de cien. El problema es que hay una tremenda falta de información sobre África. Estamos acostumbrados a no mirar hacia allá a pesar de que se han mantenido contactos desde el siglo XVI. Canarias ere un punto a través del cual se realizaban capturas de africanos, y el Archipiélago se enriqueció con la esclavitud. Por aquí pasaron muchos esclavos.

- ¿Considera entonces que los canarios deberíamos acercarnos más a África?

- Ésa es la gran vocación, lucha y reto de los proafricanos como yo. Intentar que el canario se sienta más atraído por esa diversidad de culturas, por su realidad étnica. Es el continente donde surgió el primer hombre. Hay muchas cosas que conocer de África.

- ¿Por qué cree que hemos vivido de espaldas al continente hermano?

- En Canarias influye mucho la imagen de la pobreza, la imagen de la desgracia. Pero hay muchas Áfricas. Como la solidaridad, el don de la comunidad, el rasgo del tiempo tan particular... En África  el tiempo no es angustioso como en occidente, es un tiempo más relativo. Las relaciones humanas son más respetuosas y cariñosas. La familia es un valor que nosotros hemos perdido de vista y que para ellos es más importante.

- Y da la sensación de que sólo nos acordamos de África para lo malo. ¿Tiene también una cara amable el continente vecino? ¿Se ve o se escucha ese sonido algo más optimista en Ahora África?

- Con los que conozco hablamos de cosas amables. Supongo que existe una complicidad especial entre los que conocemos África. Tengo una estrecha relación con mucha gente africana. Relación que consideramos intensa, abierta, más natural, menos escondida.

Eso es lo que intento trasmitir en Ahora África. Para lo otro están los telediarios y los documentales. Yo quiero mostrar que hay un Àfrica más amable, más solvente, elegante y gentil de lo que se muestra, que esa realidad de pobreza y guerras es mínima en África. Hay muchos países que viven con paz.

- ¿Qué cree que haría falta para que África deje de ser un continente olvidado?

Más que olvidado, África es un continente apartado, dejado. Tiene una enorme influencia de sus tradiciones antiguas, milenarias. La escritura en el África subsahariana no ha existido prácticamente. Mantiene la cultura de la trasmisión oral. Eso la convierte en una sociedad más comunal, menos individualista. Tiene una economía de comuna. Quizás por eso a África, para trascender y globalizarse, le quedan muchos años. Y no estoy tan seguro de que eso sea bueno si ocurre. Implicaría una economía distinta. Hay africanistas expertos que hablan de otra alternativa al capitalismo, esa economía de trueque, de subsistencia. Con ella se ganan cosas que no tenemos en occidente. La relatividad de las cosas. Ese vivir sin estar atosigado por lo que tienes que consumir y lo que no.

- ¿Y cómo se ve Europa desde África?

- África está empezando a ver ahora mismo a Europa, a través de las parabólicas, pero hay una gran parte de la población que es rural. Esa parte de África no conoce el resto del mundo. Ni siquiera conoce el país de al lado. Se trata de lugares en los que ni siquiera hay pozos de agua potable. Son pequeñas aldeas que suponen mil millones de habitantes que viven al margen de lo que para un europeo es normal.

- Entonces, ¿no es cierto que estén deseando llegar a Europa?

Existen las dos vertientes. El africano suele ser bastante orgulloso y le gusta presumir de tener o no tener cosas, son muy dignos. Entonces nos ven como una civilización muy rica y con muchos lujos, por eso, los muertos en pateras. También se dan cuenta cuando llegan de que no es el mundo que ellos creían. Porque la pobreza de occidente es más dura que la de África. Allí todo se reparte, aquí puede haber gente que duerme en cartones, la miseria es aquí mucho más dura. Allí lo que hay es para todos, la familia son los vecinos, los abuelos, la gente del trabajo y donde hay para uno hay para todos.

- ¿Qué es lo mejor y lo peor de África?

- Lo mejor de África es esa brisa limpia. Cuando piso territorio africano es como si llevara una mochila de piedras que me quito. Es regresar a la sensación de naturaleza, que me conmueve, es como si yo perteneciese a aquello.

Lo peor son los dictadores, los abusos de la etapa postcolonial, la esclavitud que dejó África sin gente joven, la hambruna y la guerra.

Además, África tiene un gran problema de fuga de cerebros. Hay un gran déficit sanitario porque los buenos médicos se van a Inglaterra o a Estados Unidos. África necesita de su gente joven y preparada para salir adelante. Es un problema complicado a medio y largo plazo. La gente joven que se está yendo a Europa es la gente que hace falta para poner en pie los países.

- Y además de periodista y un apasionado de África quién es Juan Carlos Acosta?

- Soy un poco de todo. El tiempo libre lo dedico a aficiones artísticas: la guitarra el piano... Me dedico a pintar, bellas artes, fotografía, tengo miles y miles de fotos y de África ni se sabe cuántas. También me gusta el deporte.

- ¿Se iría a vivir a África definitivamente?

- Si tuviera la oportunidad, con cierta solvencia, no me lo pensaría mucho. Posiblemente me iría a Senegal, porque me gusta mucho Dakar, conozco a mucha gente. Aunque tampoco me importaría vivir en Mauritania, Cabo Verde o Costa de Marfil.


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