"ALLÍ ESTÁN VENDIDOS" ASEGURA CONCEPCIÓN SANTANA, LA MADRE DE CRISTO ANCOR CABELLO, CAÍDO EN ACTO DE SERVICIO

Concepción Santana, madre de Cristo Ancor Cabello (en la imagen, foto de Canarias7), el soldado natural de Gran Canaria que falleció ayer en Afganistán víctima de una mina, ofreció esta mañana de jueves una entrevista en CanariasRadio, la Autonómica. “Están vendidos allá porque el Ejército español, desgraciadamente, el armamento que tiene es muy antiguo”, indicó una emocionada Concepción al programa ‘Buenos días, Canarias’, presentado en su primer tramo matinal por Víctor Hugo Pérez.
Embargada por la emoción, la madre de Ancor destacó que su hijo falleció “haciendo lo que a él le gustaba, que era su profesión, trabajando en lo que él quería, por y para su patria”. Concepción señaló que su hijo era soldado “por vocación, no por necesidad”.
Según señaló Concepción, Cristo Ancor siempre quiso ser militar y se sumó a las fuerzas armadas nada más cumplir 18 años. Fue legionario, tenía condecoraciones y la condición de tirador selecto. Ya había cumplido misión en el extranjero en Líbano, “pero me comentó que era un paseo, unas vacaciones en comparación con lo que estaba pasando en Afganistán”.
Concepción Santana quiso remarcar el importante apoyo que está recibiendo por parte del Ejército y del Ministerio de Defensa. “Todos los mandos pasaron por mi casa y estuvieron conmigo, también sus compañeros, porque era un soldado muy querido dentro de su regimiento”. La misma ministra de Defensa, Carmen Chacón, que en estos momentos está en Afganistán para garantizar la repatriación del cadáver, se puso en contacto por teléfono con Concepción. “Me dio su palabra de honor de que iba a traer el cuerpo lo antes posible”.
Concepción describe a su hijo Ancor como “un niño trasparente, muy activo, no le tenía miedo a nada ni a nadie, trabajador como ninguno y el primero voluntario para todo. Era un deportista nato, jugó en el Huracán hasta que tuvo 18 años. Amigo de sus amigos, un gran compañero, por donde iba pasando, dejaba su huella. No le fallaba a nadie, era una bellísima persona, siempre estaba ahí para ayudar”.
Se da la coincidencia de que Ancor tenía su fecha de regreso fijada para el 28 de noviembre. Además, deja un niño que el próximo 11 de octubre cumple un año de edad. La pareja de Ancor, natural de Venezuela, se encuentra justo en estos momentos en el país americano y tenía prevista su vuelta para finales de noviembre. Ahora está intentando adelantar su regreso para estar en los funerales.
Concepción, sobre la misión en Afganistán, sentenció: “Le pediría al gobierno que tantos chicos jóvenes, por favor, que se los traigan para su tierra que nosotros ahí no pintamos nada. Tiene que pasar una cosa así para que el pueblo se dé cuenta de lo que realmente está sucediendo en Afganistán”.
La madre señaló también que “a mi hijo no le tocaba conducir ese vehículo porque él era tirador”, y que ella no estaba tranquila con la misión. “Yo tenía el presentimiento de que le iba a pasar algo malo”. De todas maneras, Ancor no le podía contar nada en sus conversaciones telefónicas desde Afganistán: “Solo nos decía que él estaba bien y nos preguntaba cómo estábamos nosotros, pero ellos iban allí con unas ideas y se encontraron con otra cosa”. Pues la madre de Ancor dejó claro que su hijo no era consciente de los peligros que se iba a encontrar en Afganistán. “Antes de ir allí, él no era consciente de lo que le podía pasar, después la cosa se complicó. Ellos pensaban que iban de ayuda humanitaria y a reconstruir el país”.