lunes, 11 de abril de 2011
El pasado jueves nos visitó Domingo Doreste, cineasta que rueda actualmente en Gran Canaria la cinta que da título al post. ¿Se imaginan la vida de una mujer en la época ilustrada, un periodo histórico que si bien alumbró la Revolución Francesa y su famosa Declaración, también contempló dos años después cómo moría guillotinada Olimpia de Gouges por denunciar que el texto olvidó a las mujeres?
 
Bueno, pues Doreste cuenta la vida de dos aristócratas canarias (de ficción), que se rebelaron contra las convenciones impuestas y fueron mucho más allá de lo que éstas permitían. Nos contó que planteó la película como un homenaje a la mujer de mitad del Siglo XVIII y primera parte del XIX, en un momento en que las ilustradas españolas se contaban con los dedos de la mano. Al menos, las que han pasado al espacio público, como Josefa Amar, que en sus obras ‘Importancia de la instrucción que conviene dar a las mujeres’ (1784) y ‘Discurso sobre la educación física y moral de las mujeres (1769)), reivindica la igualdad femenina. Un documento con contenido histórico dentro de una historia de ficción; una oportunidad de ayudar en alguna medida a conocer las duras condiciones que social, cultural y políticamente vivió especialmente la mujer.
También nos adelantó que pretende estrenarla en el marco de la próxima edición del Festival de Cine de LPGC. Pero ya se puede disfrutar de algunos adelantos en su web www.recyplay.es/. Como me crié en el Barrio marinero de San Cristóbal, me van a permitir el siguiente enlace: http://www.youtube.com/watch?v=1GD7EU01jZo  Quédense también con la indumentaria maravillosa, fruto del trabajo y el consejo del experto Jorge Guzmán, de Los Cabuqueros de Arucas.
 
Libros prohibidos, sombras de papel, personajes históricos (José y Joaquina de Viera y Clavijo, el obispo Verdugo, el corregidor José de Eguiluz) que conviven con otros ficticios, protagonistas que se niegan a vivir un papel secundario en una época donde seguía vigente lo que enseñaba el ‘Manual de la Perfecta Casada’ de Fray Luis de León.
En los enlaces siguientes les dejo fragmentos de nuestra conversación radiofónica
Comentarios
miércoles, 13 de abril de 2011 - 14:16
Pero que maravilla de POST, Nanda. Escribes muy bien. Me ha gustado mucho el detalle. Un beso grande y estamos en contacto.
miércoles, 13 de abril de 2011 - 19:28
Muchas gracias por la información Nanda. Un abrazo.
viernes, 15 de abril de 2011 - 18:30
Me parece muy interesante e innovador el tema de dicha película sobre la vida de dos ilustradas canarias del siglo XVIII. Desde que tenga ocasión y esté accesible la iré a ver.
La lucha por la igualdad de las féminas en un mundo aún dominado por los hombres resulta gratificant. Es como si cogieras el testigo de millones de mujeres inteligentes, con deseos de aportar su ser más íntimo y creativo a una sociedad cambiante con el paso de los siglos, pero estancada en la misma concepción desigualitaria entre los dos sexos, y lograras alcanzar la gran antorcha del Olimpo y encenderla en el nombre de todas ellas, conocidas o no.Unas gritaron, protestaron y murieron por ello, otras sufrieron en silencio, pero todas desearon, en lo más profundo de su corazón, que un día la luz de la justicia iluminara la vida de millones de mujeres del mundo entero. Entonces, cuando llegue ese adorado momento, todas sus luchas y silencios habrán logrado la plenitud.
Besos, Carmen.
viernes, 15 de abril de 2011 - 19:12
Fernanda, siento ser la nota discordante en tu blog (permíteme el trato de tú) pero me parece que, a lo mejor sin ser consciente de ello, estás siendo difusora de una ideología que tiene como primera víctima a la mujer. Sí, las mujeres hoy día son víctimas, siendo “guillotinadas” cuando se les insta desde los poderes públicos y los medios de comunicación social a creerse iguales que los hombres. Son “guillotinadas”, por ejemplo, en su feminidad, en su maternidad, en el desarrollo natural de su personalidad, etc. Son “guillotinadas” hasta el punto que la metáfora deja de ser tal cosa, porque ya se está reduciendo la esperanza de vida en la mujer al asumir las tareas del hombre y, la longevidad femenina se está igualando (mira tú qué gracia de igualdad) a la del varón que es inferior.

Por lo que escribes sé perfectamente que lo que digo te parecerá insensato, arcaico, machista, injusto y todos los adjetivos que le quieras añadir. Entenderás contradictorio defensa de la igualdad y perjuicio para la mujer, sin embargo, si reflexionas sobre ello te darás cuenta que lo justo es tratar por igual a los iguales y lo injusto y nocivo tratar por igual a los desiguales. Salvo en dignidad, hombres y mujeres somos diferentes, no mejores unos y peores otros, no, diferentes.

La ideología de la que te he comentado pareces difusora, por lo “trufado” de ella que está el blog, es la llamada Ideología de Género. Esta ideología afirma que las diferencias entre el varón y la mujer, fuera de las obvias diferencias anatómicas, no corresponden a una naturaleza fija que haga a unos seres humanos varones y a otros mujeres. Piensan más bien que las diferencias de manera de pensar, obrar y valorarse a sí mismos son el producto de la cultura de un país y de una época determinados, que les asigna a cada grupo de personas una serie de características que se explican por las conveniencias de las estructuras sociales de dicha sociedad. Se diluye la diferencia entre los sexos como algo convencionalmente atribuido por la sociedad, y cada uno puede "inventarse" a sí mismo. Como ves es una ideología que incluso supera al feminismo.

La verdad, Fernanda, que espero que hoy, que está tan de moda todo lo relativo a la ecología, surja algún movimiento que contemplando la norma en la naturaleza, donde el macho busca el alimento y la hembra protege y cuida de la prole, contemplando las sociedades primitivas donde el varón caza y la mujer cuida del hogar, de sus hijos, contemplando todas esas cosas, te repito, ojala surja un movimiento que reivindique el papel fundamental e insustituible de la mujer en la sociedad.
miércoles, 27 de abril de 2011 - 10:15
Hola, Jonatan. Te agradezco tu opinión, pues en la confrontación respetuosa de puntos de vista siempre se avanza... Contestar a lo que planteas excede, me temo, la capacidad de este blog, al tratarse de un tema amplio y complejo. Sí te diré, de todos modos, que yo no suscribo la ideología de género ni en general ningún radicalismo -alguno, como la defenza a ultranza de la vida y la dignidad del ser humano, sea de sexo varón o mujer, sí-. Con todo, y sin menoscabo de que podamos seguir hablando, sí me permito hacerte una pregunta: cuál es, para tí, el 'papel fundamental e insustituible de la mujer en la sociedad', cuál el reservado a los hombres?'. Espero respuesta, y si los que siguen el blog se animan al debate, genial!
jueves, 28 de abril de 2011 - 13:33
Te agradezco Nanda la réplica a mi comentario y coincido contigo en que la confrontación respetuosa de puntos de vista nos hace avanzar, pues no deja de ser un medio para replantearnos nuestros razonamientos, sacar nuevas conclusiones o afianzarnos en las ya existentes.

Me llama la atención que afirmes que no suscribes la ideología de género, porque resulta evidente que el predicamento de la igualdad entre hombres y mujeres, que no admite mayor diferencia que la evidencia física, es una consecuencia de esa ideología. En el anterior comentario decía "la ideología de género afirma que las diferencias entre el varón y la mujer, fuera de las obvias diferencias anatómicas, no corresponden a una naturaleza fija que haga a unos seres humanos varones y a otros mujeres. Piensan más bien que las diferencias de manera de pensar, obrar y valorarse a sí mismos son el producto de la cultura de un país y de una época determinados, que les asigna a cada grupo de personas una serie de características que se explican por las conveniencias de las estructuras sociales de dicha sociedad".

Leyendo la reseña que sobre el programa aparece en la web de RTVC leo estas palabras sobre ti "Como periodista, siempre ha manifestado una especial sensibilidad hacia los temas de género y la convicción profunda de que los medios de comunicación, máxime los públicos, pueden ser poderosos agentes de cambio social”.

Considerando esto verdad, cuando se habla de "temas de género" y de los medios de comunicación como "poderosos agentes de cambio social" , se deduce que subyace una clara identificación y profesión de la llamada ideología de género: "las diferencias entre el varón y la mujer, fuera de las obvias diferencias anatómicas, no corresponden a una naturaleza fija que haga a unos seres humanos varones y a otros mujeres". Así, los "temas de género", es decir, lo masculino y lo femenino, es considerado algo maleable, impuestos sociales, roles adquiridos, transcribo de la definición, "producto de la cultura de un país y de una época determinados" que no derivan de la condición de ser varón o mujer y que, por lo tanto, se pueden variar en pos de eliminar la diferencia para la lograr esa quimera que es la igualdad de los desiguales por naturaleza. Y esto, Nanda, es ideología de género y, aunque afirmes que no lo suscribes, permíteme que afirme que, al menos de facto, lo suscribes completamente.

Respecto a tu pregunta respondo: El papel fundamental e insustituible de la mujer en la sociedad es, esencialmente, ser madre y ocuparse del cuidado de los hijos y el hogar. La mujer, por su naturaleza, es la que tiene la maravillosa capacidad de gestar y dar a luz a los hijos, los nuevos miembros de la sociedad. Por esta capacidad está especialmente dotada, sobre todo en el aspecto afectivo e intuitivo para educar y cuidar de los hijos. De todos es sabido y demostrado científica y empíricamente que el vínculo entre madre e hijo es distinto que entre padre e hijo. El varón se encargaría de proveer con su trabajo el sustento para la familia y contribuir a la educación. Así, la familia queda conformada orgánicamente. Es la norma que observamos en la naturaleza, no me lo invento yo, sólo hay que observar.

Algunos ejemplos, como la disminución de la longevidad de vida de la mujer, el aumento de la alopecia femenina por el estrés laboral, la protección que genera el embarazo frente al cáncer de mama, muestran cómo la naturaleza se acaba imponiendo siempre aunque nos empeñemos en retorcerla.


Saludos y espero que, como has sugerido, otros se animen a participar en el debate.
viernes, 29 de abril de 2011 - 14:26
Muy buenas, me gustaría dejar mi opinión en este interesante debate que ha surgido. A mi entender, reconociendo cosas ciertas y justas en las reivindicaciones del feminismo del XIX, especialmente porque mucho de los pensadores de la Ilustración -como Rousseau- eran misóginos perdidos, pienso que esta rama del pensamiento ha terminado siendo contraproducente para las propias mujeres. Pienso que esto es así porque, al final, el feminismo ha llevado a la mujer, en su afán por liberarse -según este pensamiento- del yugo masculino, a hacer lo que los hombres hacen. Lo cual no es sino seguir contemplatemente sometido al yugo masculino. Si el modelo que las mujeres han de seguir para ser libres es el modelo, precisamente, de quien quieren liberarse, ¿qué libertad es esta? Además, al final lo que se ha conseguido es la "masculinización" de la mujer, olvidando las cosas propias de la mujer (especialmente la maternidad, que se ha llegado a ver como un instrumento de opresión, cuando es lo más hermoso que existe).

Como dice Jonathan, al final eso tiene sus consecuencias, los mismos problemas que tiene el hombre en esta era post-industrial también lo sufre la mujer (y, probablemente, con mayor intensidad por sus propias cualidades femininas). Sin embargo, hay otra corriente de pensamiento feminista que sostiene que el problema no es que las mujeres sean socializadas de forma diferente que los varones (pues, de hecho, reconocen la diferencia) sino que hay que recuperar la importancia de los valores propiamente femeninos (especialmente la maternidad) que fueron, hay que decirlo, vilmente vilipendiados por el pensamiento ilustrado.

En definitiva, lo que quiero decir, es que no creo que la mujer sea más mujer por hacer lo que hacen los hombres, sino será más mujer y, por tanto, más feliz, más libre, al recuperar y valorar aquellos valores propios de la feminidad, como la maternidad. Quizás, uno de los grandes problemas del pensamiento moderno es que considera que todo es enfrentamiento, que todo es choque y conflicto, cuando la realidad nos muestra que, pese a desórdenes que se pueden dar, lo normal es la armonía, el orden, la complementariedad. Y el hombre y la mujer se complementan, al actuar cada cual en su ámbito propio, sin menoscabo de ninguno. Sería una locura pensar que el fundamento de la relación entre hombre y mujer es el conflicto y no la armonía.

Para acabar, me gustaría señalar el hecho de que hoy, cuando supuestamente más se ha liberado la mujer, es cuando socialmente es menos valorada que nunca, convertida en carne de pornografía y erotismo, en absolutamente todos los niveles, desde la publicidad hasta la literatura. Ya no se la ve con esa visión casi sagrada, respetuosa, angélica, sino que se ha convertido, desgraciadamente, en mera mercancía y objeto sexual para los hombres. Triste realidad que, a mi modesto entender, ha sido consecuencia directa de las posturas erróneas del feminismo.
lunes, 02 de mayo de 2011 - 10:22
Bueno, lo que planteas es razonable... porque hay muchas corrientes en el feminismo, y efectivamente, la más radical abomina de la maternidad, pero muchas otras lo único que plantean es que mujeres y hombres deben estar al mismo nivel, en lo que a derechos y deberes se refiere, puesto que son seres humanos con idéntica dignidad (eso de la costilla de Adán es metáfora que no hay que tomar como fundamento de la inferioridad de la mujer con respecto al hombre). Es obvio que hay diferencias biológicas entre ambos; incluso cerebrales, como plantea la autora de 'El cerebro femenino'... pero ese querer reducir el papel social de la mujer a la maternidad y lo que ésta conlleva... ¡por favor!!!!!. Si Ana Mº Matute, nuestra más reciente Premio Príncipe de Asturias se hubiera dedicado sólo a sus hijos, que gran pérdida para la Literatura Universal y para todas las personas que disfrutamos con ella. Y al igual que Matute, se podria aplicar a todas las mujeres destacadas de la Historia, y, por supuesto, a todas aquellas que no conocemos porque alguien de SEXO masculino se encargó de ello... Sugiero el apasionante libro 'Las olvidadas' de Angeles Caso.
Te gustará saber, Pedro, que hay una corriente feminista que busca la igualdad, no en la confrontación, sino en la complementariedad entre hombres y mujeres, y afirma que la igualdad no será posible sin los hombres. Eso sí, otro tipo de hombres, ya me entiendes... Y que muchas de las mujeres que luchamos por la Igualdad somos madres y vemos en la maternidad una experiencia inenarrable... Muy interesante al respecto el debate de la revista Yo Dona de esta semana... Yo coincido bastante con Inés París, la presidenta de las mujeres cineastas...que critica esa visión edulcorada que hay de la maternidad. Yo, que tengo tres hijos, te puedo asegurar que es maravilloso, pero también agotador y no exento de cosas negativas...
Por último, sabrás por la prensa que la utilización del cuerpo femenino como objeto de placer masculino (pornografía, prostitución, trata... ) es criticada por una amplia mayoría del feminismo, que lucha por la abolición de estas lacras... Saludos y gracias por tu aportación al debate.
jueves, 05 de mayo de 2011 - 15:36
Vamos a ver, son muchas cosas las que planteas, así que voy a intentar tocarlas todas brevemente, con mayor o menor fortuna.

En primer lugar yo no planteo que el único papel de la mujer sea el familiar, pero sí planteo que es el principal/fundamental. Tanto porque es un bien para la propia sociedad como para la propia mujer, en cuanto el ámbito -en general- más propicio para ella misma. Por supuesto, de forma subsidiaria, puede dedicarse a cualquier cosa que le plazca. Igual que el hombre debería trabajar principalmente, y luego, subsidiariamente al resto de sus obligaciones, dedicarse a lo que le plazca.

En segundo lugar, dices que hay una corriente feminista que busca la complementariedad y no la confrontación pero, ¿tu eres partidaria de esta corriente? Porque en el parrafo anterior al que escribiste esto, planteas de una manera clarísima una visión de confrontación: mujeres que no se han conocido porque un hombre -de forma universal y categórica- se lo ha impedido. Esta visión marxista de lucha de sexos a mi no me cuaja de ninguna manera, lo siento. Creo que se aleja completamente de la realidad. Puede que antes las mujeres tuviesen un sentido de su deber respecto a la familia, la maternidad, etc. que hoy se ha perdido (con muy malas consecuencias para la familia) que hacía que prefiriesen dedicarse a sus deberes que a otra cosa; craso error sería decir que eso era una mentalidad impuesta por los hombres para tenerlas dominadas. Harían falta pruebas de esa intencionalidad de dominar a las mujeres. Mas bien parece, si acaso, siempre se ha hablado de la mujer y la familia ha dominado la idea de deberes y obligaciones correspondientes a cada sexo en el ámbito familiar, que pueden diferir, precisamente, por sus respectivas diferencias.

Y no, no sé a que clase de hombres te refieres sinceramente.

Por otro lado, está claro que en la maternidad no es todo maravilloso, pero igualmente se podría aplicar lo mismo y más duramente todavía, a la supuesta liberación laboral de la mujer. ¿O acaso es comparable la crianza y cuidado de los hijos a aguantarle el tipo a un jefe pesado que quiere resultados y el estrés de cumplir con un trabajo, la mar de las veces, harto tedioso y agotador? Parece, pese a todo lo agotador que pueda ser, más hermoso cuidar al fruto de las entrañas, que aguantar al jefe, o esa es mi modesta opinión.

Por otro lado, como se ve que eres una mujer que le gusta leer -cosa que me parece estupenda- te recomendaría que leyeses "Lo que está mal en el mundo" de G.K. Chesterton, un estupendo ensayo en el que en la parte final trata el tema del feminismo y, creo, que a grandes rasgos muestra mi visión del asunto, además explicada de una forma mucho más amena y profunda de lo que soy capaz.

Un saludo.
domingo, 08 de mayo de 2011 - 20:35
BION I'm imperssed! Cool post!
lunes, 09 de mayo de 2011 - 23:29
No suelo introducirme en debates de este tipo, pero entiendo en parte la postura de la Sra Nanda, aunque no la comparto en su totalidad. Ahora bien, ese movimiento del que habla Jonathan, requiere de la máquina del tiempo cargada de combustible para regresar a tiempos ancestrales e imposibles, en donde se cometían incluso más injusticias que ahora,y en donde la mujer también era explotada sexualmente, y existía la violencia de género de puertas adentro, estaba hasta bien vista.
Es muy fácil la postura de los dos últimos comentarios y ver los toros desde la barrera, pero reconozco que hoy en día es muy difícil el papel para ambos, hombre y mujer, pero mucho más para la mujer.
Como irremediablemente nos encontramos en el siglo XXI y esto va para adelante no en retroceso (...y con esto no quiero decir que la sociedad este bien), apoyo a las personas ,tanto a los hombres como a las mujeres, que luchan para que nuestra sociedad sea más equitativa para todos, tanto para los hombres como para las mujeres, y entendiendo que el instinto de aprender, autorealizarse y progresar, se encuentra inculcado en el cerebro de todas las personas, tanto en hombres como en mujeres, añadiéndose en ellas además el instinto de la maternidad que es mucho más sacrificado.
Hoy en día con la difícil situación que vivimos,no existe elección, tenemos que salir a cazar los dos para mantener a la prole, y no porque la mujer decida cazar porque sí, que está en su perfecto derecho,sino normalmente por necesidad.
Ahora bien, existen matrimonios modernos perfectamente complementados que tienen hijos educados y atendidos, según su planificación familiar,que además se quieren, disfrutan, trabajan, discuten, tienen amigos y van al cine...( es difícil pero se puede, y normalmente no esta todo al 50%.)
Pero a su vez existen otros, que las madres han dejado de serlo por el simple egoísmo de conseguir su ambición ; su autorealización personal, descuidando otras labores importantes de la vida. Y que por el contrario hombres que no apoyan a sus mujeres, recriminándoles que todos sus problemas surgen porque ella trabaja...
Así que no me convencen ninguna de las dos posturas que se reflejan, por un lado la de la Sr Nanda, y por otro los movimientos retrógrados y demagógicos (con todos mis respetos..) de Jonathan y Pedro.
jueves, 02 de junio de 2011 - 13:01
Chicos, he de pedirles disculpas porque ha pasado un mes o más...y entre las elecciones, la crianza de la prole (mis tres desinquietos hijos, una sesión de master que ten´ñia que dar y en consecuencia preparar... el blog s eha quedado en segundo plano... Aprovecho para decirles que el programa -y con él, este blog, se mantendrá en antena hasta que acabe JULIO y qu espero que los temas que tratemos en estas 8 próximas semanas les gusetn y susciten de nuevo debate... Me apunto el libro de Chesterton -al que leí cuando estudiaba en la Uni, igual que a CS Lewis, que me encanta, de eso ya hace 20 años...- y lo pido hoy mismo en la Biblioteca pública...
Gracias por sus contribuciones.
martes, 14 de junio de 2011 - 11:25
A Arturo: que afirma "regresar a tiempos ancestrales e imposibles, en donde se cometían incluso más injusticias que ahora,y en donde la mujer también era explotada sexualmente, y existía la violencia de género de puertas adentro, estaba hasta bien vista." Esto, con todos mis respetos, es un ejercicio de alta fantasía. Primero habría que definir que son esos "tiempos ancestrales"; segundo afirmas que la mujer era explotado sexualmente como si ahora no lo fuese, y, además, con un condicionante, que esa explotación siempre se consideró ilegal y un mal social, mientras que hoy por hoy hay quien la quiere volver legal; tercero que existía violencia de género, bueno, existiría violencia a la mujer, como ha existido siempre la violencia, pero dudo muchísimo que fuese mayor que la que hay ahora, es más, estoy convencido de que sería menor sobre todo en gente que tuviese una clara conciencia moral, hoy por hoy cada vez más machada, y eso de que era bien vista es que me encantaría saber en que testimonios históricos te basas para poder hacer ese juicio universal. En serio, lo tuyo sí que es demagogia barata, ejercicios de alta fantasía y una falta seriedad argumentativa lamentable. Y te lo digo con todo mi respeto.
miércoles, 15 de junio de 2011 - 18:30
A Pedro: Referente a su contestación, entiendo su crítica pero no comparto que intente extraer frases sin leerlas del todo, o tal vez por sus ansias de contestar, hayas dejado palabras atrás que dan otro significado a la frase:...en donde la mujer TAMBIEN era explotada sexualmente. Como podrá comprobar ha omitido una palabra importante, y en segundo lugar las mujeres de antes e incluso las de ahora sufren o sufrían en silencio (Ejemplo: Mercedes Pinto por nombrarle un caso y muchas otras más actuales de nuestro entorno ), con la diferencia que ahora se estan poniendo medios y herramientas para erradicar dicha violencia o explotación, como quieras definirlo y también los medios de comunicación publican día tras días los casos, cosa que antes no ocurría.

Y cuando habla: ...de una conciencia moral, hoy por hoy cada vez más machada...se refiere o quiero entender, más machacada...porque, machada viene de macho, y una conciencia moral vista desde el punto de vista únicamente de un macho, nos lleva al tema en cuestión...

Se agradece el respeto, pero prefiero seguir pensando fantasiosamente y con la mente más abierta, eso sí, síempre con la moral por delante.


Un saludo.
lunes, 20 de junio de 2011 - 11:15
Arturo, que se me escapase la palabrá 'también' por celeridad al escribir no significa que no la leyese, sino que se me escapase.

Yo le digo, simplemente, que las herramientas o instrumentos que se ponen hoy día, medios institucionales (es decir, castigos legislativos) poco hacen para realmente arreglar el problema, sino más bien para agravarlo. Fomenta un maniqueísmo de mujeres-buenas-maltratadas y hombres-malos-violentos, que lo único que consigue es aumentar el odio entre sexos. Y es que el feminismo, hijo del marxismo, sólo sabe de conflico y luchas entre grupos, creando maniqueísmos y conflictos.

La solución, a mi entender, pasa no sólo por, evidentemente, el castigo a comportamientos violentos, sino por la regeneración moral de la sociedad, sin la cual, es imposible la convivencia.
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