Acabo de compartir en mi Facebook (http://www.facebook.com/profile.php?id=1552389291) un artículo de Edurne Uriarte (http://www.hoymujer.com/Hoy/entre-nosotras/Superheroe-620095032011.html que comenta, decepcionada, cómo en Suecia es noticia que un hombre, ministro por más señas, concilie. Algo que es como una segunda piel para muchas mujeres madres profesionales entre las que me cuento. Lo malo es cuánto queda por hacer. Lo bueno, que ese gobernante reconozca lo difícil que es -‘Honestamente, es mucho trabajo. Durante un par de años está bien, pero no se puede estar así 15 años’-. A ver si sus compis masculinos (y no me refiero a los ministros, sino a todo hombre no igualitario) le escuchan atentamente y nos lo empiezan a poner un poco más fácil a esa otra mitad del planeta que vamos como motos por la vida....
 
Y hablando de hombres y de paternidades, ¿qué tal les suena escuchar, en boca de un hombre, que se ‘despide’ de la oficina por una temporada, que nace su bebé y tiene por delante 16 maravillosas semanas, que no días, para ejercer la paternidad, una paternidad diferente a la habitual, a la del permiso de unos miserables días? Supongo que si los empresarios oyeran esto por igual, de hombres y mujeres, la maternidad no nos discriminaría laboralmente como lo hace… Pues bien, lograr que el permiso de paternidad sea igual que el de maternidad es lo que persigue la la Plataforma por Permisos Iguales e Intransferibles de Nacimiento y Adopción [PPIINA] www.igualeseintransferibles.org, que afirma que sin ellos no se puede avanzar en corresponsabilidad  ni ser ‘un buen padre', responsable de cuidar en igualdad. Además, piden que sean remunerados al 100%.
 
Si en otros países es posible… ¿por qué no en el nuestro? De esto y de paternidades responsables hablamos hace unos días con José Francisco Sánchez, de AHIGE Canarias, con quien comentamos el irónico Manual de Paternidad Express que están promocionando para seguir exigiendo a Zapatero la ampliación del permiso que la crisis se llevó por delante.
Para terminar, una reflexión, la de Carmen Castro, coportavoz de la PPIINA: “La equiparación de los permisos no debe entenderse como un coste sino como una inversión de futuro extremadamente rentable”. Los que ejercemos de padres y madres sabemos cuánta razón tiene.