Nos queda mucho camino aún por andar en esto de la conciliación, así que pónganse buen calzado que la cosa va para largo. Ni siquiera los municipios (que deberían dar ejemplo a las empresas) pasan la prueba en esto de que sus empleados compaginen vida profesional y personal. Por ello, el Instituto de la Mujer (IM), dirigido por Laura Seara, editó recientemente una Guía de Buenas Prácticas que pone medallas a las mejores iniciativas de ayuntamientos españoles y ¡noruegos! (¿se acuerdan de aquel artículo mío donde les contaba que Noruega es el mejor lugar para criar a la/os hija/os?).
De los 10 municipios españoles que se han comprometido a implantar planes de conciliación, tanto para empleados como para administrados, uno es canario, Icod de los Vinos. En ‘Puntos de Luz’ hablamos con Lourdes Tosco, su responsable de Igualdad, que nos contó el Proyecto Equilibrio, en cuyo marco se edita la guía. Resulta que los noruegos nos proponen esta colaboración porque somos, en esto de horarios y conciliación, un NO-MODELO, es decir, ejemplo de lo que no hay que hacer. ¡Qué vergüenza de país!
El Proyecto Transnacional ‘Equilibrio entre la vida personal, familiar y profesional en España y en Noruega’se propone mejorar las políticas públicas locales para mejorar las condiciones para la conciliación. Participan 46 entidades locales de España y Noruega, y se han analizado 100 experiencias, de las que 62 se catalogan como buenas prácticas.-cofinanciado por el Mecanismo Financiero del Espacio Económico Europeo y el IM-
El éxito social de ‘Equilibrio’ pasa por un tema clave: que empresas e instituciones públicas dejen de pensar que la conciliación supone un coste económico, o peor, que es gravosa para la cuenta de resultados. Al respecto, Seara afirma que, lejos de ello, ‘las políticas de igualdad y, por tanto, las de conciliación, son absolutamente indispensables para salir de las crisis económicas’, que su coste es mínimo para el beneficio social que aportan.
Estamos sorteando un duro marco económico, producto de una crisis más profunda, de valores. En pleno año electoral y a doce meses de unas generales quizá convenga recordar que desde 1999 nuestro ordenamiento jurídico cuenta con una norma específica sobre conciliación que me temo se cumple poco. Quizá hay que recordarles a los políticos que recarguen batería y asignen presupuesto, y hasta que lo pongan en programa. Pero por favor, que no lo conviertan en reclamo electoral, si luego no van a cumplir.