miércoles, 08 de septiembre de 2010

La provisional salvación de Sakineh, la mujer iraní condenada a morir lapidada, es una buena noticia conocida esta mañana que, sin embargo, no debe relajar la presión de ‘todo el mundo’ que salió en su defensa y logró, como se ve, parar a tiempo una sentencia demencial. Como aquel célebre caso de hace casi diez años, el de la campesina nigeriana Safiya, que fue absuelta gracias a la ola de e-mails y firmas a su favor en todo el globo, Sakineh se libra de momento de ser enterrada en un hoyo y apedreada hasta la muerte por supuesto adulterio.

El portavoz iraní del Ministerio de Asuntos Exteriores que intervino esta mañana en la televisión pública en Teherán añadió, escuetamente, que el caso será revisado. Pero la suerte de Sakineh Mohamadi Ashtiani ha sido y está siendo un siniestro calvario marcado por el oscurantismo del régimen islámico y el evidente abuso de poder. Encarcelada desde 2005 y acusada caprichosamente de delitos de tipo moral y criminal, ya ha sufrido en sus carnes parte de una pena vejatoria para cualquier ser humano en pleno siglo XXI: dos sesiones de 99 latigazos, como prolegómeno de la sanción estrella de la ‘sharía’, la lapidación, el aniquilamiento primitivo en público mediante un tiro al blanco con piedras arrojadas a su rostro cubierto con una tela. Una muerte lenta y horrorosa, que, no obstante, conviene recordar que también figura en la Biblia en algunas recomendaciones hoy intolerables, como la del Dauteronomio para las mujeres que no llegaban vírgenes al matrimonio. Estas cosas no deben ser ignoradas antes de emitir juicios sobre terceros y anacrónicos países fundamentalistas.

En estados que, como Irán, conservan esta aberrante tradición, la mera sospecha de que una mujer haya podido mantener relaciones extramatrimoniales la precipita a esa fosa de exterminio o, en el mejor de los casos, la expone a ser torturada mediante latigazos. Esta es la situación que padece Sakineh Ashtiani, de 43 años y madre de dos hijos, encerrada en la prisión de Tabriz, cuyo caso habría pasado desapercibido, como centenares de mujeres que han sido y continúan siendo víctimas de la inhumana lapidación, de no ser por la valiente carta pública de sus hijos suplicando el indulto y la solidaridad internacional.

Irán recoge ‘velas’ a regañadientes, acosada por el Parlamento europeo, que en las últimas horas condenó su modo de condenar violando los derechos humanos. Y ahora veremos qué hace, hasta dónde es capaz de llevar su nada fiable ‘perdón’. Pruebas de misericordia no se le conocen en el caso de Sakineh, pues, para bochorno de su sentido de la justicia, trascendió, sin que haya sido desmentido, que en agosto le infligió, por segunda vez, la infame tanda de 99 latigazos, a raíz de la publicación en el diario The Times de la fotografía de una mujer sin velo, con pendientes y los labios pintados de carmín rosa. Fue confundida con Sakineh, hasta que el diario londinense pidió disculpas, al cabo de unos días, reconociendo la metedura de pata al tratarse de una activista iraní que reside a buen recaudo en Suecia. Se desconoce si el director del periódico, James Harding, ha recibido otros tantos latigazos por el patinazo infausto o quien quiera que haya sido el inductor del error (se especula que el propio abogado de la víctima, para mayor despropósito).

A Sakineh la han querido, por último, involucrar en un complot para asesinar a su esposo. Toda la historia apesta y se nos atraganta. Pero aun sin posibilidades de conocer razonablemente todos los detalles que rodean tanto el supuesto adulterio como la muerte de su marido, nadie, en su sano juicio, dudará a la hora de rechazar categóricamente que se aplique como condena de cualquier delito, incluso del más horrendo, la pena de muerte por lapidación. A ojos de hoy no se puede entender ni consentir que Irán haya ejecutado el año pasado a 400 personas por adulterio, robo y…. homosexualidad.

El realizador canario Guillermo Ríos consiguió impactarnos a todos hace tres años con un corto sublime que resumía este debate mundial sobre el drama humano de la lapidación. ‘Nasija’, la obra que encierra en once minutos intensos el mensaje que inspiró la condena de Safiya, y que ha sido premiada sesenta veces en un largo centenar de festivales, ha vuelto así a ponerse de actualidad. Ésta va y viene cargando a cuestas su cruz.

Comentarios
miércoles, 08 de septiembre de 2010 - 15:51
Me alegro muchísimo de esta noticia y rezo para que a esta mujer la absuelvan definitivamente. Es un error que todavía sucedan estos casos. Vi la película de Guillermo Rios. Estremecedora. Ojalá un día no tengamos que hablar de lapidaciones ni más abusos de la mujer en ninguna de las sociedades, la nuestra y la de ellos.
jueves, 09 de septiembre de 2010 - 14:22
Que lástima que estas prácticas contra la mujer hallan sido y sigan siendo realizadas hoy en día, es la maneras más humillante de degradar la condición de mujer. Para mayor desgracia recibe otro castigo injusto por una publicación errónea y sin tener a cambio, de seguro, ni las mínimas disculpas de nadie. Ojalá se libre de la condena de morir lapidada y no sólo sea una prorroga de la tortura que viene sufriendo.
jueves, 09 de septiembre de 2010 - 16:07
No es justo que en estos tiempo aún las mujeres sigamos siendo tratadas como animales. Espero que las autoridades internacionales puedan intervenir para que absuelvan a esta mujer y muchas mas que seguramente sus casos no estan siendo públicos pero estan pasando por esta pesadilla tan horrorosa e inhumana.
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