JULIO 2010 ENTRIES
jueves, 29 de julio de 2010 - 9:10
La prohibición expresa de los toros a partir de 2012 es la respuesta al empapelado rojo y gualdo aquel día de 2010 de la Copa del Mundo. Ya está bien. El toro es el chivo expiatorio de ese baño de españolía que paralizó Cataluña como el resto del Estado de las autonomías en una jornada clave de crisis de identidad ‘nacional’, con permiso del TC.
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miércoles, 28 de julio de 2010 - 13:47
Los toros como fiesta nacional tienen una equivalencia patriótica que en Cataluña, a buen seguro, ha inspirado el voto negativo del Parlament en el día de hoy. La prohibición, aunque ajustada (68 frente a 55 votos y 9 abstenciones), ha sentado a ‘cuernos’ en la piel de toro, porque es un voto que veta un signo de identidad, justo en un momento sensible en las (malas) relaciones entre Cataluña y España (sentencia del Estatut por el Tribunal Constitucional) y en las vísperas de unas elecciones aut
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miércoles, 28 de julio de 2010 - 9:01
Se dijo: “Si Canarias tuviera algún día petróleo…” Lo tiene. Pero teme a la marea negra como Obama a BP. El ministro de Industria acaba de reabrir esa Caja de Pandora en el Congreso, a pregunta del diputado Perestelo. Ve con buenos ojos que se proceda a la extracción ...
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lunes, 26 de julio de 2010 - 10:40
El adelgazamiento impulsivo de la Administración puede derivar en una manía. Un tic. Y un farol. A los políticos les ha entrado la manía de recortar cargos públicos sin reparar en mayores connotaciones (una suerte de fumigación indiscriminada de segundos y terceros escalones del aparato de Estado). Y, en el peor de los casos, son ahorros estéticos, de diseño. Y de poca monta: el chocolate del loro ...
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jueves, 22 de julio de 2010 - 10:42
Un informe del interventor general de la capital tinerfeña, difundido estos días, en el que se cuestiona la legitimidad de los gastos acreditados por los distintos grupos municipales entre julio de 2003 y diciembre de 2006 (algunos francamente esperpénticos, como unas copichuelas -22 qüisquis- o una bolsa de papas fritas de un euro), pone de manifiesto la hipocresía legal en que se han regido los partidos en este país, y en la que aún persisten, así como el grado de permisividad que se consiente
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martes, 20 de julio de 2010 - 8:32
Los niños de Puno (Perú) mueren de frío y olvido, entre la impotencia de las autoridades en un país que crece por encima de la media del continente, y una indiferencia crónica por el simple hecho de que, cada año, el severo invierno, el ‘friaje’ de las zonas altoandinas, suele cobrarse vidas infantiles víctimas de una neumonía convertida en epidemia mortal. Pero este año las cifras de víctimas se han disparado. Y el drama no figura en la agenda oficial del país, es un asunto oprobioso que apenas
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lunes, 19 de julio de 2010 - 9:09
Es la era de las marcas. Coca Cola ha enviado a las islas a una experta en apertura de mercados para que se empape de las señas de identidad del pueblo canario (los siete pueblos canarios tan singulares y tímidamente convergentes), con el objeto de lanzar una campaña destinada a aumentar el consumo de su mítico refresco en las islas. No ha recorrido (o, al menos, no sólo) el camino más fácil: contactar con Pedrito y Silva, nuestros flamantes campeones del mundo en fútbol.
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lunes, 19 de julio de 2010 - 9:07
La influencia de la prensa en la proliferación de casos de violencia doméstica (un auténtico martirio del siglo de los derechos y la igualdad) está ahora mismo depositado como un debate abierto en dos sobre la mesa. Este mes de julio negro de víctimas mortales exige no ya sólo una reflexión, sino un posicionamiento desde la política, desde los medios de comunicación y desde los colectivos afectados. La consejera de Bienestar Social, Inés Rojas, alerta sobre el peligro de que las cosas se estén h
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viernes, 16 de julio de 2010 - 9:10

Del debate del estado de las naciones (española y catalana a la vez) sacamos en claro que los anuncios breves de casas de citas en la prensa van a desaparecer. Como los crucifijos. Y poco más.

El rifirrafe de marras. La soledad del presidente (de nuevo, la referencia recurrente de cine, ‘Sólo ante el peligro’, tan manida en los medios). Las demandas de Rajoy y Rosa Díez de elecciones anticipadas. Y la labia de Zapatero, que, investido de la roja, sacó pecho sin mentar la copa y hasta afeó a quien mezcló fútbol y política para decirle lo que el comisario europeo de Economía, Olli Rehn a Elena Salgado: que aprenda de su selección para ser más competente.

Rajoy no pilló que el gol de Iniesta fue un derechazo; de haberse percatado, ahí tenía un símil que ni pintado para invocar el cambio político que necesita el país para vencer a la crisis. Otra cosa es que esto último sea cierto. En estado de ‘iniéstasis’ todo el monte parece orégano.

El juego duro del hemiciclo, al estilo holandés, no es novedad. Los políticos españoles, sin llegar a las manos como el parlamento ucraniano, donde se lanzaron bombas de humo, huevos y patadas como la de De Dong a Xabi Alonso, se han habituado a orillar el insulto, subir el tono y convivir en un diálogo de sordos, que no sólo los ha hundido en el ránking de credibilidad, sino que los convierte, según el último sondeo del CIS, en el tercer peor problema del país tras el paro y la situación económica.

La diputada de CC Ana Oramas, a sabiendas de que era un debate político en el que no se votan leyes, marcó distancia del partido en el gobierno. Pero Zapatero está obligado a cortejar los dos votos de CC para sacar en breve los próximos presupuestos, de ahí que a los dardos que le lanzó la portavoz nacionalista, respondió con rosas sin espinas, con palabras de comprensión hacia Canarias, y prometió (ojo que Zapatero lo hace a menudo y se olvida) que el recorte de obras públicas será más generoso en las islas por la alta tasa de paro y la lejanía.

¿Habrá pacto de estabilidad o más geometría variable? Habrá una orden contra el anuncio de meretrices con piso en la prensa, con lo que también habrá más prostitución en la calle y menos ingresos en los periódicos, ya de por sí castigados por la crisis publicitaria.

Somos campeones del mundo (y esta tarde, a las 2.30, será agasajado Pedrito en el Cabildo, como nuevo hijo ilustre de Tenerife) en fútbol, pese a los vaticinios errados de Zapatero de que íbamos a serlo también en economía hace unos pocos años. Pero el país tiene una cara alegre con la copa en alto, y una cruz. Aunque las cruces, ya digo, seguirán los pasos de los anuncios de sexo. (De ambas cosas, del tablón de ofertas de compañía y de la crucifijofobia habrá que hablar otro día). Todavía asoman flecos de frivolidad y moralina con la que está cayendo.

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lunes, 12 de julio de 2010 - 9:37

No fue un camino de rosas. España ganó el Mundial ante una Holanda que sustituyó la belleza plástica de los campos de tulipanes por las tarascadas de Van Bommel y cia en un campo de fútbol. Contra su historia, España se armó de valor (esos valores –balones- y principios a los que apela Vicente del Bosque, en una versión inesperada de valdanismo y exégesis política de la gesta de sus héroes) y venció sus propios miedos, ignoró sus fantasmas y terminó imponiéndose, con la misma austeridad goleadora de toda la competición, por la mínima.

El gol de Iniesta a Holanda este 11 de julio de 2010 (el gol histórico por excelencia de un país pobre futbolísticamente hasta ahora) fue justo premio al mejor fútbol, el de la selección que quería parecerse a ella misma pese al juego sucio del rival. Holanda, sin embargo, no tuvo inconveniente en mostrarse irreconocible en bastantes pasajes del partido más importante del mundo, el que suscitaba mayor expectación y el que, por tanto, daba o quitaba, no sólo la copa, sino también el prestigio, el cachet, la filosofía, el sello, la imagen y la hegemonía.

Visto lo visto, ayer España salió de un profundo pozo de amargura atávica, en el que se había hundido por sus constantes deméritos y fracasos. El país de la fuga de cerebros se reivindicó como un nuevo país de talentos juntos. No era cualquier partido ni cualquier momento. Era el partido de la consagración en la peor crisis económica global que se recuerda. Subirá algo el PIB de España, pero lo que va a subir, sin lugar a dudas, es su reconocimiento, su consideración en el mundo, su ejemplo de superación desde abajo. En la actual circunstancia, es como decir al resto de naciones que ése es el único modo de salir de la crisis económica: desde abajo, con ‘buen pie’, con estilo y permanecer fiel a él. Patadas le había dado antes la Alemania de Merkel a la España de Zapatero, propalando rumores contra la salud de la deuda soberana para colocar miserablemente unos cuantos bonos en el mercado. Se jugaban paralelamente el partido de la deuda y el Mundial, y va España y elimina en semifinales precisamente a Alemania y ayer se proclama campeona del mundo frente a Holanda, como llevándose el dedo la boca para mandar callar a profesionales del ‘descrédito’ que auguraban que España iba a ser intervenida por el fondo de rescate en cuestión de días al estar alo borde de la bancarrota. Ayer, Casillas, víctima asimismo de rumores interesados, no se llevó el índice a la boca, sino besó en los labios a Sara Carbonera, que le hacía una entrevista tras la victoria al portero de la selección y se vio sorprendida, de pronto, por el beso del novio que antes acalló las críticas bajo los palos.

La imagen de Pedrito envuelto en su bandera tricolor estrellada dio la vuelta al mundo y rubrica la presencia de una cuota canaria en esa selección que ayer en Johannesburgo besó la gloria. Pedrito y Silva son, al alimón, campeones del mundo, dos ejemplos de trayectoria para sus paisanos. Si a España, que tradicionalmente arrastró el baldón de dejar siempre salir el ‘balón ‘ fuera cuando se le marchaban los cerebros, este título le ayuda a rehacer su historia, a Canarias, acusada de plañidera y aplatanada sistemáticamente, el doble icono Pedro-Silva, que encarna el éxito de la humildad con talento y tesón, la libera de aquellos complejos y demuestra de lo que es capaz su gente cuando se le presta la debida atención a los mejores exponentes artísticos, culturales y de proyección social.

Éste es el Nobel del fútbol de autor. De Luis Aragonés a Vicente del Bosque ha habido una continuidad narrativa que ha dado sus frutos, pero es una variante moderna y más lírica de un fútbol que siempre se reivindicó tosco y bravo. España inventó la furia en los años 20 (Belauste gritó a un compañero de equipo ante el lanzamiento de una falta contra Suecia, ‘¡A mí, Sabino, que los arroyo!’, y entró con la pelota hasta dentro de la portería forcejando con varios defensas rivales, y el alarde de fuerza y carácter fundó, en efecto, el concepto de ‘furia española’), de la que conserva algunas esencias inconcientes, como demostró Puyol en el gol de cabeza frente a Alemania. Y diríase que en esta primera década del siglo XXI ha generado un esquema diametralmente opuesto, basado en la exquisitez y el genio creativo de sus efectivos, habiendo superado con creces a las selecciones que mejor cuidaban el balón, Holanda incluida.

¿Es éste el anuncio de un país que en verdad piensa deshacer su leyenda negra para cultivar esos otros valores y principios de los que habla Del Bosque?

La realidad es que hoy es lunes, pero parece festivo. Por tanto, estamos inmersos desde anoche en una especie de sueño. Y acaso, para nuestro desconsuelo, pasado mañana, miércoles, despertemos en el debate del estado de la nación, en el Congreso, a las evidencias de un país tan dividido políticamente hasta la autodestrucción como antes del domingo.

Y entonces, la metáfora de esta Copa del Mundo se nos quedará reducida al rectángulo de un juego, donde once individuos con sus respectivas piernas dan muestras de mayor sabiduría que sus propios dirigentes con sus respectivas cabezas.

Con todo, este baño de felicidad sea bienvenido en un clima de depresión generalizado. Y no perdamos de vista que para lograr esta histórica hazaña, España ha bajado desde Europa hasta su otra vertiente africana meridional, pasando para es viaje por estas islas a un costado del continente sede del Mundial de fútbol. La primera vez que eso le sucede a una selección europea, que es justamente la que tiene un pie en África.

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jueves, 08 de julio de 2010 - 9:52

Antes de empezar el partido que ayer ganó España a Alemania (0-1) en la semifinal del Mundial de Sudáfrica 2010, Vicente del Bosque sonreía con cierta ruindad de una manera inesperada (cuesta arrancarle una sonrisa), como si alguien le hubiera soplado al oído lo que iba a suceder. Y, en cambio, Joachim Law, estaba serio y cabizbajo, como si el mismo pajarito le hubiera dado la mala noticia. Helenio Herrera decía que los partidos se ganan camino del estadio sin bajar del autocar. Las caras de los técnicos lo decían todo antes de que rodara el balón. Así que, al axioma de H.H., añadamos que los partidos también los ganan los entrenadores según con qué cara salten al campo.

Ésta era una alegría que se merecían muchos españoles en paro, mucha gente jodida por la crisis. Que nadie saque lecturas interesadas de la repercusión política de este triunfo y mucho menos especule con lo que dirían las encuestas si España, como todos esperamos, se proclama este domingo ante Holanda campeona del mundo en Johannesburgo. Zapatero y Rajoy tendrían motivos por igual para creerse beneficiarios de la ‘españolía’ de este éxito, pues a uno le viene bien para exhibir cierta baraka en el debate del estado de la nación, a mediados de mes, y al otro no le faltarían guiños al acervo patriótico de su partido que es el que más veces por minuto cita a España por su nombre y no busca atajos como ‘Estado’ o ‘país’, con el prejuicio de no parecer carca.

El debate, en términos futbolísticos, sería en todo caso, que al presidente le dé por alardear, en su condición de culé, de que la ‘roja’ jugó esta vez con siete blaugranas y que de entre ellos salió el gol de la cabeza de Puyol. Pero, exégesis partidario-deportivas aparte, de lo que no cabe duda es de que este miércoles se ha creado en Durban el mejor escenario para un reto que colocaría a España en la cumbre del prestigio mundial, en tiempos de descrédito en el ‘campo’ económico. Y, precisamente, España (aquí sí la España de Zapatero) ha conquistado este espacio (la final del domingo) frente a la Alemania de Merkel (ausente del palco, donde imitó con descaro al efusivo Sandro Pertini con los goles de Italia en el Mundial de España 82), que ha sido acusada de lanzar bulos incendiarios, a través de la prensa, contra la solvencia soberana de la deuda española.

Esta es la crisis de la ‘gran depresión’. En el planeta económico asfixiado tras más de dos años de recesión, surge el planeta fútbol como el pulmón del pueblo. Esto ya no es la Roma del pan y circo, en que, como cantaba el poeta Juvenal hace 2.000 años, los emperadores repartían trigo y entradas para ver las carreras de carretas con el fin del que sus súbditos no pensaran en política. Aquí y ahora nadie es tan estúpido como para creer que se acabó la crisis porque España le ganó a Alemania o, Dios quiera, le gane a Holanda y se traiga la copa que siempre vimos de lejos. Aquí y ahora, el fútbol como opio del pueblo que diríamos parafraseando a Marx, es ya otra cosa, cierto que más que nunca es religión y negocio a la vez. Pero ya no es coartada, sino pasatiempo. No es opio, es obvio, sino distracción y desahogo. Y felicidad. Si el domingo España gana, será feliz, pero el lunes volverán los problemas (entre ellos, el tercero de los peores, la propia clase política, según el dato revelador de la encuesta de junio del CIS, detrás del paro y la situación económica).

¿Por cierto, con quién irá Cruyff este domingo, con Holanda o con la España que juega con el guión del Barça, que heredó de él? La sorpresa fue la alineación de Pedro. Del Bosque se lo comunicó al equipo horas antes del partido.

-“Hoy descansa Torres y sale Pedro” –les dijo a todos esa mañana, si bien lo había decidido desde que terminó el encuentro con Paraguay.

La noticia corrió en seguida de móvil en móvil dejando un reguero con el mismo sms: “Pedrito es titular”. Hace tan sólo dos años jugaba en Tercera en el Barcelona con Guardiola de entrenador. Ninguno de los dos puede olvidar que en esa temporada un equipo les ganó dos veces, el Cassá de Gerona. De ahí que Guardiola el lunes le dijera tras un abrazo emocionado de ambos en el hotel:

-“De Cassá de la Selva a la semifinal del Mundial” –y los dos se rieron con complicidad-

El gol que marcó Puyol y los que paró Casillas dieron a España la victoria frente a Alemania. Pero los árboles dejaron ver el Bosque a don Vicente. Y puso a Pedrito de titular. Y se notó. Con el de Abades, la selección se revitalizó, reencontró los caminos que las áreas borran a cada instante, ese abigarrado palimpsesto de jugadas posibles, que sólo aciertan a descubrir unos pocos elegidos. Se multiplicó a lo largo y ancho de todo el campo, como si gozara de una libertad de movimientos absoluta por parte de su entrenador, fue ingenioso, creó peligro, estuvo siempre alerta, no bajó nunca la guardia, mantuvo un mismo ritmo presionante, gestionó magníficamente las labores creadora y destructiva, y en ciertas fases del juego volvió loco al contrario generando opciones (la más clara la desaprovechó él mismo amargamente al no detectar la compañía de Torres, en posición franca para marcar), y, en general, se le debe reconocer, quizá sea el secreto de su juego, que transmitió en todo momento la sensación de que el gol estaba cerca, muy cerca, a punto de llegar. Y daba alas sólo pensarlo.

Si en esta semifinal se beatificó, ojalá la final canonice a San Pedro.

El pulpo del acuario de Oberhausen que eligió el mejillón con la bandera española y no el de la bandera alemana, acertó en este pronóstico, como había hecho con todos los anteriores respecto a Alemania en este Mundial. Que nadie pregunte a nadie esta vez, para que la final la decida el porvenir sin sentirse condicionado.

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lunes, 05 de julio de 2010 - 9:28

La victoria española frente a Paraguay en el Mundial de Sudáfrica maquilla una evidencia: España está jugando por debajo de su nivel y ante rivales que no son la élite del fútbol. Este miércoles le toca enfrentarse a una selección considerada un hueso duro, Alemania. El fútbol, decía con suprema gracia Gary Lineker, lo inventaron los ingleses, juegan once contra once y siempre gana Alemania. Con esa apisonadora, que pasó por encima de Argentina con cuatro golazos de hormigón armado, se mide la España todavía titubeante de Vicente del Bosque.

Cierto que Alemania mordió el césped ante Serbia, en un partido que terminó resultando irrelevante en su currículum en un Mundial que se le parece cada vez más. Cierto, por otra parte, que no ha habido otra escuadra hasta el momento que se le compare en armadura, velocidad y eficacia. Sólo España está llamada a cerrarle el paso y cuenta con la mejor generación futbolística de su historia para conseguirlo. Pero con qué mimbres ese cesto. Los mejores mimbres, ya no caben probaturas ni experimentos. Los que estén en mejor forma, ésos son los que deben jugar, se llamen Torres (‘el Niño’, el héroe de la Eurocopa) o Pedrito.

A la vista de los pobres (aunque suficientes) argumentos con los que, gracias a un calendario asequible (y, a la vez, difícil, en la mejor versión del fútbol menesteroso, de resistencia y entrega), ha podido disimular y superar sus carencias. La principal, la sequía goleadora, una austeridad contraproducente (fútbol es también política, como vemos en Portugal, que acaba de prohibir una operación a Telefónica tras perder 1-0 ante España, pero no guarda una correlación literal, en términos fiscales, con los planes de ajuste, recorte y ahorro severo que dominan la escena económica del país). La falta de gol (fatal) es el ‘déficit’ más desalentador ante Alemania, una auténtica fábrica de goles.

Creo que no es ninguna boutade chauvinista reivindicar la receta canaria para alimentar de goles a esta selección del Estado de las Autonomías. La aparición de Pedro frente a Paraguay, cuando el seleccionador había tocado todos los ‘palos’ en las rondas anteriores sin contar preferentemente con él, demostró por qué el delantero tinerfeño es el mejor aliado de Messi en el Barça (que si Pedrito fuera argentino habría sido titular con Maradona no me cabe la menor duda, por imposición del propio 10, adicto a los pases del canario). Su respuesta al escorzo de Iniesta es lo que Wenceslao Fernández Flórez llamaba un ‘vicegol’. De nuevo, los palos, los de Pedro y los de Villa (el César de este Mundial, con toda justicia), convirtieron el tanto en una especie de gol de ‘billar’, fruto de una carambola eterna que sumió a España en dos segundos de suspense agónico.

Mojo picón

Don Vicente, échele mojo picón. La ‘solución canaria’ se impone ante Alemania (si alguien se lo sopla al oído al míster le hará, nos hará, hará al fútbol y a España un favor). Que el árbol deje ver a Del Bosque y saque a los dos pájaros canarios, Pedro y Silva, de la jaula. Dos abrelatas ‘profesionales’ para ensartar goles y vicegoles con el concurso de Villa, en estado de gracia. Dos ardillas a gusto en los metros donde se ganan los partidos. Ahora es la hora de la verdad, la revancha de la final de la Eurocopa de 2008, en que España doblegó con ayuda de las musas y lo que no son las musas (Del Bosque dijo que con lírica sólo no se gana y es verdad, pero no completó la frase) al mismísimo adversario que se le cruza ahora en el camino cuando la gesta histórica de convertirse por primera vez en campeona del mundo está al alcance de la mano.

Una vez en semifinales todo equipo tiene derecho a soñar. A soñar en grande, como pedía Valdano, campeón del mundo con Argentina en México`86. España puede, debe y está en condiciones de soñarse campeona del mundo. Ahora sí. Es su mejor oportunidad en sesenta años (en el Mundial del ‘maracanazo’, quedó cuarta, tras eliminar a Inglaterra, aquel partido del famoso gol de Zarra, ‘la mejor cabeza de Europa después de Churchill’, rezaban carteles y pancartas en algunos de los estadios a los que acudía el mejor cabeceador del momento). No es verdad que ésta sea la primera vez en la historia que se mete en semifinales, si bien fue hace tanto que pocos lo recuerdan. Para Paraguay lo habría sido, de ahí que la modelo guaraní Larissa Riquelme (la habrán visto profusamente fotografiada estos días como si por culpa de las emociones del fútbol el corazón estuviera a punto de saltársele fuera del pecho apenas protegido por una breve camiseta deportiva) prometiera que si su país pasaba, ella estaba dispuesta a desnudarse. No podemos por menos que alegrarnos, mal que nos pese, de que no haya sido así.

Y éste es un mundial, como el de 1950, en que Uruguay también figura en el selecto grupo de los cuatro últimos aspirantes, con serias opciones de hacerse con el título. Su choque con Ghana (Africa ‘ghana’, pero no le acompañó la suerte a su héroe Gyan, que estrelló el balón en el larguero en un penalti en el último minuto de la prórroga con el que habría ‘ghanado’) es otra gesta hecha a la medida de los textos hímnicos de Eduardo Galeano.

“Que no la pique”

En el minuto 120, el punta uruguayo Luis Suárez emula a Maradona, pero en propia portería, saca ‘la otra mano de Dios’, como diría Benedetti viendo extasiado el partido de sus compatriotas en una tele ‘celeste’, e impide el gol que daba la victoria a Ghana a bocajarro. Penalti. Falla Gyan. Tanda de penaltis. Llega el definitivo. Si marca Uruguay, gana a ‘Ghana’. Va a tirar el ‘Loco’ Abreu y alguien dice:

-“La va a picar” (a lo ‘panenka’, por el centro, templadita, como Zidane en la final contra Italia del Mundial de Alemania en 2006, una temeridad en el último suspiro del partido).

Forlán dijo para sus adentros:

-“Que no la pique, que no la pique”.

Y la picó. Y fue gol. Y Uruguay pasó a semifinales.

La hazaña de Uruguay bebe en su propia historia de paisito que ganó la copa del mundo del 50 en Brasil ante Brasil y como único favorito Brasil y nadie más que Brasil, como proclamaban los altavoces del estadio Maracaná antes de comenzar el partido. Y el chico ganó… Obdulio Varela, el ídolo nacional desde aquella gesta imposible, murió pobre y desencantado. A los jugadores que con él ‘vencieron a lo invencible’, la ‘canarinha’ todopoderosa, les entregaron al final una medalla de plata y los dirigentes de la federación uruguaya se inventaron para ellos una ofensiva medalla de oro, como si el mundial lo hubieran ganado los dirigentes en lugar de los futbolistas, que se dejaron la piel en el campo. Obdulio Varela llegó a arrepentirse del milagro que llevaron a cabo contra todo pronóstico, por ésa y otras razones, entre ellas la profunda amargura o ‘magòa’ brasileña que palpó en las calles tras el drama. Era un hombre humilde, sencillo, decente, que merece ser considerado desde aquella histórica final el campeón del mundo contra el miedo escénico.

Cuando iban perdiendo, tras el único gol de Brasil (acabó 1-2), tuvo los reflejos de enfriar el partido, agarró la pelota del fondo de la portería, se dirigió al juez de línea a reclamarle un falso fuera de juego, se encaró con el árbitro y divagó con protestas sin sentido para ganar tiempo bajo amenaza de expulsión, siguió reteniendo la pelota y fue a llevarla lentamente al centro del campo, entre las quejas de los brasileños, histéricos por su pachorra. Entonces, miró a las gradas y al rival a los ojos y vio caras de miedo. Ahí supo que iban a ganar. La lección inolvidable del mítico capitán, el ‘negro jefe’, como llamaban al cinco de Uruguay, comenzó en el túnel de vestuarios, antes del partido, cuando vio a sus compañeros muertos de miedo ante el rugido del ya aclamado como mayor estadio del mundo, el Maracaná, el día en que se registró la mayor cantidad de público en un encuentro de fútbol en toda la historia (más de 200.000 espectadores). Les dijo:

-“No piensen en toda esa gente, no miren para arriba, el partido se juega abajo y si ganamos no va a pasar nada. Nunca pasó nada. Los de afuera son de palo y en el campo seremos once para once. El partido se gana con los huevos en la punta de los botines”.

Que es lo que Del Bosque acaso quiso decir.

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