jueves, 18 de febrero de 2010

Las cosas que se han dicho y oído estas últimas semanas sobre España en el extranjero (como se decía en tiempos de Franco) ponen los pelos de punta. Se ha llegado a decir que detrás de Grecia (la vituperada y convicta madre patria de la democracia reducida a escombros por un gobierno mendaz que manipuló su contabilidad real para tomarle el pelo a Europa) vendría España, como el siguiente farolillo rojo de la crisis, el monigote al que todos, ansiosos por tener un chivo expiatorio a mano, hartarán a palos y, una vez, quemado el pelele, como en los carnavales de Extremadura, a manos de las lavanderas, los demás europeos prepotentes vestirán ropa limpia de señoritos burgueses asfixiados de deudas.

España ha visto en cuestión de días resucitar viejos fantasmas de cuando era descalificada como ‘el culo de Europa’ y la dictadura nos instruyó en el odio a las naciones situadas al otro lado de los Pirineos. Tópicos que parecían superados sobre el paternalismo con que Europa trataba a la España cenicienta que tocaba con los nudillos a la puerta del continente para ser agasajada en su seno sagrado, han sobrevolado al españolito que hace tan sólo dos años se las prometía muy felices como campeón de la economía que vencía a Italia y amenazaba con desbancar a la mismísima ‘grandeur’ francesa.

Pere hete aquí que de poner a parir a Grecia, Portugal y España, como si fueran Gaby, Fofó y Miliki, se ha pasado en los mercados financieros internacionales a cuestionar el euro. Y lee uno al economista Paul Krugman hablar sin rodeos del ‘eurocaos’, de la bisoñez de Europa como unión fallida de estados, de su estupidez al crear precipitadamente una moneda única desoyendo los consejos de expertos que lo consideraban una pretensión desmedida y peligrosa, como así ha sido. Y, finalmente, el Nobel nos viene a repetir lo que antes otros decían con una osadía nostálgica que se nos antojaba (ignorancia la nuestra) histriónica: aquello de que con la peseta nos hubiera ido mejor. Krugman tampoco lo adorna esta vez con academicismos; lo afirma abiertamente: con la peseta, España saldría antes de la crisis mediante la devaluación correspondiente.

Y se queda uno con cara de imbécil, como si esta crisis nos hubiera sacado del cuento europeo de hadas y despertáramos a la realidad, que no es otra que una Europa que no pinta un carajo y a la que Obama, por ello, dará plantón en mayo. ¿Ahora que estamos dentro y tanto esfuerzo nos costó qué hacemos? ¿De manera que el euro era una bomba trampa? ¿Y, entonces, quién se atreve a decir a nuestros hijos que Europa son los padres?

Comentarios
domingo, 28 de febrero de 2010 - 13:53
La crisis económica está dejando mal parada a España. Su propio modelo de desarrollo fuertemente inmobiliario y los errores de reacción del presidente Zapatero es cierto que colocan al país en ese trío de farolillos rojos junto a Grecia y Portugal. Las conversaciones para llegar a un pacto de estado son difíciles y la única solución pasaría por un adelanto electoral.
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