lunes, 30 de noviembre de 2009

La grave contradicción en que han incurrido los médicos sobre el ‘desgraciado’ caso de la niña de tres años Aitana, que falleció el jueves en el Hospital de La Candelaria, ha empujado a los medios de comunicación a condenar a coro unos hechos y un sospechoso, que se han revelado infundados.

En el primer diagnóstico, el facultativo del centro de salud que atendió a la niña en primera instancia en el municipio de Arona (Tenerife), creyó descubrir en el cuerpo de la pequeña (ingresó con parada cardiorrespiratoria) signos evidentes de una atrocidad: politraumatismos, quemaduras y abuso sexual ante posibles desgarros vaginal y anal. Con ese parte médico, el joven Diego P.V. fue detenido como sospechoso de malos tratos y la Policía Local pensó que estaba ante un monstruo.

En teoría, se activó el protocolo ordinario para abordar presuntos casos de violencia con niños: el médico, ante el primer indicio, pone en alerta a las autoridades. Un segundo informe forense, una vez hospìtalizada la niña en estado grave, descartó los indicios de violación. Finalmente, la autopsia ha acreditado la versión de la familia de Aitana (madre y novio): la niña se había caído días atrás de un columpio en un parque y no se le apreciaron en un servicio de urgencias lesiones internas, pero lo cierto es que murió a causa de la hemorragia provocada por las heridas de ese accidente.

El sospechoso, puesto en libertad sin cargos, había pasado en 72 horas de ser acusado de agresiones y abuso sexual de la menor a homicidio y, finalmente, declaro inocente. Una historia cruel de victimario convertido en víctima, que nos deja una lección, una más, sobre el espinoso oficio de informar y opinar sobre comportamientos ajenos.

Durante toda la semana, en el marco del día internacional contra la violencia de genero, el joven madrileño de 25 años que vivía desde octubre con la madre y la hija de ésta en Costa del Silencio (Arona, Tenerife), sufrió un linchamiento mediático generalizado, que se basaba en apreciaciones médicas antes de que fueran desmentidas. El caso dio un giro de 180 grados a partir de la defunción de la niña el jueves. Los médicos habían metido la pata al principio, y la prensa también. Que todos obramos con la mejor voluntad, es indudable. Que todos venimos de vivir durante años un clima social de máxima alerta y sensibilidad sobre la seguridad de los menores, nadie lo discute. Y que, en materia de pedofilia y atentado a la integridad infantil, no debemos bajar la guardia, huelga reiterarlo. Nos asalta la incertidumbre de la indefensión que casos como éste acarrearían si no se aprende del error cometido para que nunca se pueda repetir. ¿O cuántos padres se pensarían dos veces llevar a un hijo a un centro médico con rasguños en la cara por una caída accidental?

La contrariedad que nos produce semejante patinazo, a la luz de la segunda y esperemos que definitiva versión oficial, es que hemos ‘crucificado’ a un inocente. No pagó justo por pecador. Nos equivocamos. Todos. Si el mea culpa colectivo borrara ese fatídico deshonor, vaya el mío por delante.

Comentarios
HIT
lunes, 30 de noviembre de 2009 - 21:05
Estimado periodista:

Como siempre, de manera tan prosaica, no termina uno de recuperarse de un varapalo y no tarda en llegar otro de mayor magnitud.

Me trae al recuerdo una aparición, durante la década de los ochenta, en Italia, conmoción en toda la nación ante la encarcelación de un señor al que acusan de haber asesinado violentamente a su hija, menor, se termina descubriendo que no fue él, y el presidente hubo de aparecer en los medios para pedirle perdón en nombre de la nación, las imágenes de aquel padre destrozado al pie de la tumba de su hija tras ser puesto en libertad, me conmovieron muy profundamente siendo aún un niño, este quien le escribe.

La restitución ante el daño, mínima, ni dinero ni disculpas públicas, y digo bien al opinar que todos hemos sido víctimas de gente irresponsable y teniendo en cuenta la naturaleza de aquél diagnóstico médico, la sociedad ha sido también maltratada en su conjunto.

Personalmente observo un gran drama, y es el de la violencia en el hogar, tanto la que se ejerce contra los menores como contra las mujeres, y la forma en la que se está procediendo para erradicarla por ciertos grupos que incurren en una demagogia imperdonable, sintiendo mucho dar este acento a mi opinión, así lo creo, y por ello le pido disculpas a usted señor Rivero; pero no me parece casual (tampoco hoy),tal craso error fatal por parte de ese "facultativo".

Pues a los medios de comunicación les tocaría ahora informar de que aquello no fue así hasta que no quede la más mínima duda, personalmente, me siento apesadumbrado porque deseé lo peor a este pobre hombre, ya me entiende.

Además, muchos grupúsculos que dicen estar a favor de la igualdad, y a favor de la lucha por los derechos, tengo que decirles que han vuelto a hacer el ridículo, y ahora hasta un límite que no se puede tolerar, pero que va, ha fallado todo!!, el abogado denuncia públicamente la tortura psicológica que este pobre hombre ha sufrido en los calabozos, siento gran vergüenza ante tanta deshumanización presente, en lo que es un plan maquiavélicamente urdido por ciertos lobbies, repito, y mucha anuencia .

Aquél hombre y el resto de la sociedad necesitan una instantánea y monumental reparación .

Perdone mi tono encarecidamente.

lu
miércoles, 02 de diciembre de 2009 - 0:10
Personalmente creo que no hay reparación equivalente al daño ocasionado a esta persona, ni mucho menos a la pobre niña, que con su muerte quizá salvo de una pena injusta al que la auxilió e hizo lo que un padre normal y responsable haría, hay profesiones donde cometer un error o dejar pasar por alto "pequeños detalles" cuestan caro.
miércoles, 02 de diciembre de 2009 - 5:03
Estoy tranquila de saber que la niña no sufrio todo lo que se informo, reze por ella para que este en paz y pedi a muchos que lo hicieran, lamentablemente estos casos pasan a diario y el mundo esta cada vez mas peligroso que cuando te encuentras con una noticia de estas lo unico que piesas es en maldecir al desgraciado que se aprovecho de la debilidad e inocencia de un pequeño de su sufrimiento. ahora que confirmaron que la noticia es FALSA me gustaria disculparme con el señor que no cometio nada de lo que se le acuso y comentar este hecho a las personas que pedi que rezaran por la niña para que cambien su opinion asi como yo lo hago y que en el fondo tambien le pidan una disculpa
HIT
miércoles, 02 de diciembre de 2009 - 20:14

Estimado/a lu

Es imposible que un informe como aquel fuese un error. Fue algo intencionado, esperamos de una vez por todas al "estado de derecho" tan cacareado, lejos de una vez de los tradicionales amiguismos "transversales" en la administración, y más hacer por la sociedad.

Me es difícil suponer que esta muerte sirviese para algo, ninguna muerte sirve para algo, ni podría justificar tal cosa, esa es mi opinión. Responsabilidades hay que exigir a algún mentiroso irresponsable y también a algún "negligente".

Desde luego, que no hay equivalencia en la reparación, pero esta en la medida urgente que es requerida, es extremadamente necesaria.

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