martes, 03 de noviembre de 2009

1.- En 24 horas, el peligro tuvo el mismo origen (cayó sobre las cabezas procedente del aire) y la misma consecuencia (causó dos muertes en cada caso). Dos sucesos gemelos. Uno, en la playa del Acantilado de los Gigantes (Santiago del Teide), donde los bañistas desoyeron, al parecer, los avisos de un socorrista demudado tras los hechos que intentó disuadirles de tomar el sol bajo las rocas por riesgo de desprendimiento (ya en octubre hubo uno, que desató la alarma, el balizamiento de la zona y la prohibición). El segundo accidente ocurrió un día después en Arrecife (Lanzarote). Esta vez, los operarios (dos inmigrantes) limpiaban en la cesta de la grúa los cristales de un edificio, pero el brazo del artefacto cedió y los dos obreros salieron despedidos hasta estrellarse contra la calzada y morir poco después como en una escena de Quentin Tarantino. ¡Qué testaruda mala pata mortal! Aún estábamos el domingo bajo la conmoción de las víctimas del alud de la playa, dos mujeres (una británica y la otra vecina de Arona), y el lunes se reproduce, como un calco de cifras y circunstancias, ese otro siniestro laboral de un francés y un peruano en su primer y último día de trabajo. Sucesos a pares. El seísmo y la réplica. Las desgracias, a veces, avisan, van dejando pistas sueltas. El derrumbe en la playa de Los Gigantes tuvo su señal de alerta en otro registrado antes en la carretera a Taganana. Dos sucesos del mismo género con los citados paralelismos. Penúltimo y último. Así debutó noviembre penúltimo mes del año, por cierto.

2.- Obama saca a EE.UU. de la recesión en su primer año (diez meses para ser exactos), pero cae en las encuestas (la demoscopia es la comidilla estos días en Canarias y en España). La derecha republicano lo tacha de rojo (“socialista”, “marxista”, son los cargos enarbolados contra él). y la izquierda demócrata. de moderado y poco fiable (no ha conseguido cerrar Guantánamo ni cerrar la reforma sanitaria de carácter público, promesas incumplidas de momento en un país de veleidades). “Yes we can” sonaba bien. Como ‘This is it”, la canción inédita de Michael Jackson que daba título a su frustrado espectáculo ecologista que acabo de ver en la magnífica película documental del mismo nombre. Dos negros. El poder desgasta. La muerte, en cambio, recompensa con mayor gloria al mito. Si Obama no sucumbe a un atentado será mucho más que un Premio Nobel de la Paz por hacer. Hará cosas que sólo Whitman pudo imaginar: “Comprendo cómo el patrón del barco vio los restos del buque de vapor, sin timón y atestado de gente, y cómo vio a la muerte que los perseguía en medio de la tormenta”. O salva al mundo o se lo comen los sondeos cual tiburones.

3.- En España –ya no se trata sólo de Canarias, como se llegó a propalar en cierta forma y ocasión-, la corrupción se ha erigido en el problema. Problema de Estado. Embarazoso. Como en los 90. Ahora ya salpica a los principales partidos que se financian con ella como un secreto a voces a expensas de uno u otro juez. Es la locura, la lacra de la democracia. De Gürtel a Santa Coloma de Gramenet. Este último foco debe de estar especialmente infestado, porque a las pocas horas de que Garzón metiera en la cárcel a cinco políticos del PSOE y CiU, gobierno y oposición se apresuran a conjeturar media docena de reformas legislativas urgentes de mutuo acuerdo para poner coto a la epidemia que los invade. La corrupción es un cáncer que mina la salud de un régimen de libertad por maduro que sea. La libertad está por encima de ella, pero no inmune a sus estragos. En Italia, por no amputar a tiempo el miembro necrosado, toda la democracia acabó podrida, y de ahí que Berlusconi, sin el escudo legal que le protegía, advierta de que no dimitiría de ser condenado. Es posible que, incluso, las encuestas (aquí también desconciertan), contagiadas del mismo virus, no le retiren su confianza del todo al líder que se sitúa por encima del bien y del mal, abrasado por éste.

4.- Para terminar el año. Con buen pie. Que le encarguen a Manolo Blahnik los zapatos de la crisis. Ahora que lo tenemos más cerca. Me cuentan que acude regular y asiduamente a La Palma. A rehabilitar su hotel. A hacerse la casa. A crear su museo. A vivir. Entre la isla y el mundo. Mito. Zapatero (sic) del siglo. Bienvenido.

Comentarios
HIT
martes, 03 de noviembre de 2009 - 21:34
Estimado Sr. Rivero;

Respecto a su primera nota, una sensación de vacío y asombro (¿Le llamamos impotencia?) me impediría hacerle llegar alguna impresión, siento que no estoy a la altura. Difícil valorar estos hechos luctuosos, tristes, pero si que creo, al menos, que pudieron haberse evitado.

Transversalmente se cuela la falta de seguridad en dos momentos diferentes de la vida cotidiana, el ocio y el trabajo, atravesados ambos por una tétrica causalidad.

Le ruego que me permita el siguiente planteamiento, un tanto biologicista por cierto, y es que con el devenir de la evolución desarrollamos mecanismos que controlaran tal, le llamamos previsión y responsabilidad.

No se cual de los dos iría primero, pero si se que ambas combinan a la perfección.

Esto también marida bien con su nota segunda y tercera,-¿Qué es un lider?;¿ Y de la corrupción ?-; siempre he sido de la opinión de que en nuestro camino como especie, que se diferencia del resto por ser ondamente de pensamiento abstracto, gobernarían aquellos con mayor capacitación para tal tarea, no aquél que blande el garrote más pesado, no aquél que más altanería derroche, solo y solo aquél que represente la cualidad antes citada, aquella que nos hace diferentes del resto de las criaturas, aquél que domine su capacidad de pensar de manera abstracta, esa es la virtud ahora desvirtuada por una sociedad que se construye al amparo de vanales realidades, desdibujadoras de horizontes. Por lo menos es lo que de vez en cuando se suele percibir por estos lares, y con tristeza se comienza a creer con el paso del tiempo, aquello de -A donde todos van tu quédate-.

Si algo se aprende, es leyendo el mejor texto de la cultura occidental; sin duda alguna, la Odisea de Homero, relata en definitiva el compromiso con aquello que se quiere , y que por ende, por eso se (ob)tiene y se concede la potestad de regirlo, con sabiduría.

Y cito:-(...)Hijo de Laertes, de linaje divino, Odiseo rico en ardides, me enloqueció el Destino funesto de la divinidad y el vino abundante (...)-

El rico en ardides, Ulíses, nunca se impuso por la fuerza ante sus súbditos,se ganó su confianza,pues solo tensó el arco en Troya y a su regreso a Ítaca para acabar con los malechores.

Con previsión, supo cuando y cómo emplearlo, fue un acto de compromiso con lo que más amaba, consecuentemente, fue responsable con TODOS,no se trataría solamente de ser el más fuerte y certero(la cosa terminó... bien!).

Disculpe mis desvarios señor Rivero. (Es que andamos algo extasiados e imbuidos por Mr. Roy Orbison, "You got it")

Muchas Gracias




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