miércoles, 21 de octubre de 2009

Ernesto Cardenal es Ernesto y no es Cardenal, aunque podría haberlo sido de no haber sido lo que ha sido: sacerdote de la teología de la liberación, o sea, cura rojo. Y radical. Suficiente dosis de apostasía para no pasarla por alto en su visita a Managua aquel Papa inteligente e intransigente que acabó con el comunismo polaco y sin embargo salvó el comunismo cubano. Cardenal se arrodillo ante Juan Pablo II, hace un cuarto de siglo, en la pista del aeropuerto, en tiempos del sandinismo, y se llevó una bronca que todos vimos por televisión, porque Wojtyla hacía gestos de ‘papá’ severo reprendiendo al hijo descarriado. Fue la escena de una llamada al orden, de una disciplina militar eclesiástica que respondía a la época: la Iglesia se enfurecía con los teólogos de la liberación de Latinoamérica, que estaba fuera de su control (Leonardo Boff, condenado al silencio). Cardenal, ministro de Cultura en la revolucionaria Nicaragua sandinista, era el icono de esa rebelión a bordo, que no acabó bien políticamente. Desencantado de Daniel Ortega, el jerarca de la victoria sobre el dictador Somoza, el sacerdote y poeta se alejó del poder y de los correligionarios (como Sergio Ramírez, otro sandinista de letras) y arribó sentimentalmente a su ínsula de Solentiname y vagó por el mundo, de aquí para allá, regando de versos libres (‘exterioristas’, diría Ezra Pound) los países por los que paseaba, abriendo las jaulas para que volaran los epigramas, rezando su ‘oración por Marilyn Monroe’ y creyendo cada vez más en Dios todopoderoso que estás en los cielos. Cardenal, como un astronauta en un mar de nubes, está en Canarias con Caco Senante: en La Palma, Gran Canaria y Tenerife. El martes lo fui a ver al Museo de la Ciencia y el Cosmos (La Laguna). Recitó su ‘Canto cósmico’ y ‘El telescopio en la noche oscura’. Largos poemas astronómicos, acompañados de la voz del cantante y las cuerdas y coros de Rubén Díaz (excelente intérprete y compositor), Leiko Krahe (voz de apellido, sugerente, sensual) y Claudio Briones (jovencísimo hallazgo). El poeta terrenal ascendía al firmamento de las islas, paraíso de estrellas en el hemisferio norte, fascinado por el universo. Los poetas entienden el universo como los marinos saben de olas y se dejan arrullar por su vaivén. Ernesto Cardenal, de vuelta de todo a sus 84 años, hace un viaje espacial, habla de extraterrestres y concierta un diálogo de civilizaciones y, contagiado de la crisis, concluye: “Ciertamente, tendrán economía”. Fernando Senante, poeta, presentó la velada poético-musical y esta tarde (miércoles, 17.00 horas, Círculo de Bellas Artes, Santa Cruz de Tenerife), moderará un encuentro de autores canarios con el escritor que fue candidato al Nobel en 2005 y acaba de recibir en Chile el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, de manos de la presidenta, Michelle Bachelet. Tiene vis cómica este poeta cósmico. Como en un cuento de Monagas, versión de Pepe Castellano, leo en su ‘Elegía a Cristina Downing’: “Si hay Dios somos inmortales…/ Si no hay resucitado, estamos jodidos”). Caco Senante ha musicado fracciones de Cardenal y compilado algunos de sus epigramas; el resultado es una cadena cadenciosa de bellas canciones de amor para ser cantadas a media voz; la más pegadiza, que cierra el recital, dice así: “Si tú estás en Nueva York/ en Nueva York no hay nadie más, /y si no estás en Nueva York,/en Nueva York no hay nadie”. Estos días, entre nosotros, hay alguien. Alguien subido al cielo.

Comentarios
lu
sábado, 14 de noviembre de 2009 - 1:30
Tuve la suerte de estar presente también en el Museo de las Ciencias y el Cosmos y escuchar esos poemas a las estrellas, los planetas e incluso a los extraterrestres que no dejan de tener de razón y gracia. La interpretación musical de sus poemas de amor simplemente fueron estupendos y es inevitable no quedarse por algunos días con el pegajoso coro de la última canción de Nueva York.
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