Vigilar de cerca si el Gobierno canario hace un uso “decente” de los fondos provenientes de Madrid tras el Consejo de Ministros de Las Palmas, tal como ha formulado el secretario general del PSC-PSOE, Juan Fernando López Aguilar, trasluce el grado de desencuentro y desconfianza que persiste en los socialistas insulares respecto al gobierno de CC y PP, pese a la buena sintonía entre los dos presidentes.
Es una afirmación que obedece, por otra parte, a un lógica elemental de oposición al Gobierno de Paulino Rivero, ya que la evidente luna de miel entre los nacionalistas canarios y el PSOE en Madrid no tendría por qué trasladarse miméticamente a ambos partidos en la comunidad autónoma. Que contribuyen poco esas palabras a generar en el Parlamento de Teobaldo Power un clima más cordial en las relaciones entre siglas que se entienden en el Congreso, nadie lo discute. Pero desde el primer momento, López Aguilar, líder de los socialistas canarios ratificado holgadamente en las urnas en 2007 y después en los órganos del partido, ha renunciado a atenuar su oposición frontal a los dos partidos que, aliándose en su día, le impidieron gobernar en la comunidad autónoma como la lista más votada. Desde ese punto de vista, se propone una guerra sin descanso contra un gobierno que deplora.
Cabe considerar también, más allá de una inmisericordia política basada en un reparto de papeles pactado en el seno de un mismo partido, que la desconfianza imperturbable de López Aguilar sobre la administración que haga el Gobierno autónomo de los 10.000 millones de euros que recibirá de Zapatero en los próximos cuatro años (porque de los 15.000 restantes hasta 2020 sólo pueden dar fe quienes ganen en las urnas) se deba al socio de CC, ya que el PP insular no tiene previsto apoyar los Presupuestos Generales del Estado en Madrid ni mostró mucho entusiasmo por este Consejo de Ministros ‘salvavidas’.
Sea como fuere, los acuerdos del viernes contenidos en el ‘Plan Canarias’ resultan, a priori, plausibles para unas islas con la mayor tasa de paro de todo el Estado y una discontinuidad territorial que agrava y agravia a nuestros parados respecto a los parados peninsulares.
En la intrahistoria de ese Consejo de Ministros figura la moción de Ana Oramas en marzo en el Congreso y el giro experimentado durante el último medio año en las relaciones de Zapatero y Paulino Rivero. Es un hecho incuestionable que, bien por la llamada soledad del presidente socialista tras las elecciones en País Vasco y Galicia, y dada la importancia de los dos votos de CC en la frágil aritmética parlamentaria de esta legislatura, o bien por una sincera conciencia de La Moncloa sobre el drama económico canario en medio de esta crisis, los gobiernos de España y esta comunidad autónoma se han puesto de acuerdo en un plan estratégico para sortear las dificultades.
El día después de esa evidente escenificación de una sintonía entre gobiernos como no se recuerda en años (Zapatero invitó a Paulino Rivero a compartir juntos la conferencia de prensa de la ‘cesta de Navidad’, en una clara connivencia producto del roce personal), los socialistas y el Gobierno canario vuelven a la realidad de sus duelos y refriegas. De ahí, el enésimo vituperio de Aguilar y las declaraciones públicas de todos los líderes presentes y pasados del socialismo canario, cerrando filas con la ofensiva de su secretario general, al que en público respaldan a pies juntillas.
¿Qué hay de cierto en ese teorema que sostiene que el silencio de Saavedra en las últimas semanas y la popularización de la figura de la delegada del Gobierno, Carolina Darias, en el laboratorio de las reuniones previas al Consejo de Ministros, desembocan en una operación interna para moverle la silla al secretario general? Lejos de las islas, pero no ausente de ellas por completo, López Aguilar da pruebas, no obstante, de reafirmarse en su propósito de continuar en el cargo de máximo dirigente del PSOE canario amén de eurodiputado. Y capacidad no le falta, si permanece en el intento. En el primer ‘envite’ de la TVC de esta temporada, el director de Canarias 7, Francisco Suárez Álamo, deslizó la hipótesis del cambio de dirección en el PSOE en las islas, a falta de que descuelguen el teléfono y digan el sustituto en Ferraz. Preguntado en el ‘envite’ del pasado jueves Juan Carlos Alemán, el ‘viejo zorro’ en tiempos en que ejercía todo el poder del PSOE en Canarias, puso cara de póker y negó por no saber o por callar lo que sabía. Alemán es masón, no se olvide.