martes, 02 de junio de 2009

Pasó por la isla Youssou N’Dour, que es un embajador volante de África allá por donde va. Y cantó en la plaza Alisios del Auditorio de Santa Cruz sus pegadizas canciones de pop mbalax en wolof. Cantó a ‘mamá África’, bailó sobre el escenario como un senegalés fiel a sus orígenes y celebró de la mano los días de África y de Canarias, en un acto inédito de hermandad que consagraba un idilio pendiente entre las dos orillas. Hemos vivido largamente de espaldas a África, desistiendo de una proximidad que no nos alejaba de Europa, como saltar a América, siendo una odisea, se nos hizo familiar en siglos anteriores y, sin embargo, seguíamos comerciando con los puertos de Europa y haciendo nuestras rutas directas para enviar los tomates al Canary Wharf londinense antes de que España ingresa en la entonces CEE.

El cantante africano –uno de los cien personajes más influyentes del mundo para la revista Time, invitado a cumbres del G-8 e interlocutor de jefes del Estado- hizo algo que convierte su estancia en Canarias en una escala especial: se entrevistó formalmente con el presidente de esta comunidad, Paulino Rivero, y no habló de música, sino de desarrollo, de inversiones, de microcréditos (como los que él fomenta a través de su fundación, ‘Mutua de Crédito Birima’ con ayuda financiera de Benetton: entre 300 y 500 euros por persona), hizo honor al título de uno de sus discos, ‘Rokku mi Rokka’ (‘dar y recibir’) para rechazar las ayudas entre gobiernos que, disfrazadas de limosnas, derivan en corrupción, abogó por la iniciativa privada, y ambos convinieron en la necesidad de que Dakar se dote de un canal de televisión con corresponsales que trasmita a la sociedad local la vida real de los emigrantes de la diáspora europea.

Se celebrará, previsiblemente, una cumbre cultural de África y Canarias y se estrecharán los lazos entre dos pueblos que apenas se conocen, salvo por las tragedias que trascienden de las travesías en cayucos. Hacía dos meses de cayucos en blanco cuando este embajador de Unicef y de la Fao nos conquistó con su música en la bahía santacrucera. Esperamos ver más a menudo a este intérprete icono de una nueva era de despegue de un continente que hemos maltratado desde el lenguaje tildándolo de tercer mundo cuando sus recursos y talentos lo emplazan a vivir mejores tiempos en el futuro. El Nobel nigeriano Wole Soyinka suele lamentarse de que los mejores cerebros de África se van en cayuco. Youssou N’Dour libra una batalla personal para que los jóvenes se queden.

No es ya que ésta sea la hora de Obama, Mandela y Youssou N’Dour, es que el porvenir está en África, en el Senegal del poeta Leopoldo Sedar Senghor, amigo de Pedro García Cabrera, donde los canarios que van regresan contando que es un país para ir a trabajar y vivir. Ya ven, paradojas de dos culturas. Estos días de vísperas de elecciones europeas, África como oportunidad es una lección que en Europa, España y Canarias tenemos ya bien aprendida. Los últimos reveses del paro en mayo nos recuerdan que nos tenemos que poner las pilas y saltar por encima de viejos prejuicios. África, como América y Europa, es parte de nuestra geografía y de nuestra economía.

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