
Ricardo Suárez Acosta *
Del extraordinario fervor que los hijos de La Palma han tributado secularmente a la Virgen de las Nieves, da cuenta el autor anónimo de la crónica de la Bajada de la Virgen de 1765, quien en los preliminares de su Descripción confesaba: «Vaxa a esta feliz Ciudad esta Ymagen protectora y recívenla sus moradores, no como anhelan sus almas, sí como alcanzan sus fuerzas». Ponderar lo que han significado en la historia de la isla la devoción popular y los influjos de la protección mariana escapa a nuestras posibilidades, pues el tema, sin duda complejo y rico en visajes, necesitaría de un espacio más amplio del que disponemos. La exposición María, y es la nieve de su nieve: favor, esmalte y matiz organizada por la Caja General de Ahorros de Canarias con ocasión de la lxvii Bajada quinquenal de Nuestra Señora de las Nieves, a la ciudad de Santa Cruz de La Palma, pretende esbozar un panorama general del acontecer de ese impulso del pueblo palmero por cumplir un voto comunitario o una promesa individual.
La muestra, no obstante, cuenta con dos claros antecedentes que han servido de guía a lo largo de su desarrollo. Por un lado, la exposición iconográfica conjunta de la Virgen de las Nieves y San Miguel Arcángel celebrada en agosto de 1972 en el contexto del xx aniversario del reconocimiento pontificio de su copatronazgo secular en la isla. La casa de Romeros de Las Nieves acogía entonces una exhibición de pinturas, grabados y esculturas que representaban a la imagen mariana, reunidas en un único espacio por vez primera. Años más tarde, en 1980, el investigador palmero Alberto José Fernández García editaba, corregidos, los artículos que diez años atrás había publicado por entregas en Diario de avisos. La monografía, titulada Real Santuario Insular de Nuestra Señora de las Nieves, veía la luz en la editorial Everest, convirtiéndose en referente indiscutible de la historiografía nivariense.
La concepción de María, y es la nieve de su nieve responde a un criterio globalizador, que ante todo busca la creación de un vínculo entre varias disciplinas de estudio: la iconografía —cuyo precedente más inmediato es la citada muestra de 1972—, la joyería y vestimenta (joyero y ropero de la Virgen), la etnografía y la teoría y crítica literarias. Asimismo, se inaugura ahora un arco temporal mucho más dilatado que incluye, además, a una nómina de creadores contemporáneos que ha cedido a la solicitud de presentar una obra inspirada en esta tradición devota, reinterpretando las claves imaginarias de sus orígenes y de su significado estético actual, como es el caso de Julio Nieto, Hugo Pitti, García Álvarez, Pedro Fausto, Carmen Cólogan, Jorge Lozano, Pedro Riverol, Matías Mata y Dayana Domínguez.
Esta singular exposición incluye varias contribuciones dedicadas a descubrirnos aspectos parciales de la trayectoria de estas representaciones de veras efigies, de la historia festiva, de la carrera poética, teatral y cronística, del ajuar mariano, de las nuevas creaciones y del conjunto de leyendas y creencias acerca de asuntos tan variados como la aparición de la imagen, las inscripciones que llevaba la escultura o la memoria de milagros y prodigios obrados, sin olvidar la pervivencia de muchos motivos aún hoy conservados como vestir la imagen de carmesí cuando se producen incendios.
* Comisario de la exposición.Espacio Cultural Rafael Daranas, Casa Massieu Tello de Eslava, Santa Cruz de La Palma (Sede de la Caja General de Ahorros de Canarias en la isla de La Palma); del 25 de junio al 31 de agosto de 2010