Del extraordinario fervor que los hijos de La Palma han tributado secularmente a la Virgen de las Nieves, da cuenta el autor anónimo de la crónica de la Bajada de la Virgen de 1765, quien en los preliminares de su Descripción confesaba: «Vaxa a esta feliz Ciudad esta Ymagen protectora y recívenla sus moradores, no como anhelan sus almas, sí como alcanzan sus fuerzas»...