viernes, 16 de julio de 2010
Les voy a contar una historia de baloncesto y ya les adelanto que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Pero eso es lo de menos, allá cada cual con sus formas de hacer las cosas. En esta sociedad últimamente nadie contrasta nada y lo mío es una historia ficticia.
 
Les cuento: esto comienza porque una jugadora tiene una segunda temporada de contrato, la primera la verdad que se firmó a muy buen precio para un club  cuando su caché hace un año rondaba el doble de lo que iba a percibir, pero como ella se quería quedar en casa pues accedió y nosotros accedimos a una segunda temporada por un poco más. Pero está siendo tal el recorte de las subvenciones que no se puede asumir en esos términos.
 
Ella se comprometió buscar un patrocinador el verano pasado, pero no encontró ninguno, ni lo buscó. Decidió el verano pasado no contar con su representante y cobrar ese porcentaje. Es decir, que la jugadora es su propia representante.
 
La temporada transcurre muy bien en lo deportivo y como veterana jugando sus cartas para dominar el vestuario...y, a mitad de temporada decide se hace representante, sola, por su cuenta, y empieza a hablar con jugadoras, con sus propias compañeras para representarlas, creando problemas entre ellas. Incluso en medio de una fase de ascenso, pone a más de una en la disyuntiva de irse con ella o no. Muy mal rollo en el equipo y preocupación en su club.
 
Antes de esa fase de ascenso, manda un correo al club, como al resto de equipos de la liga, con las jugadoras que ofrece como representante, entre las que se encuentran, dos jugadoras de su propio equipo que no estaban representadas por ella. 
 
Acabada la temporada, y después de haber hablado con patrocinadores, su club habla con ella en una reunión con 4 directivos y le dice que no vamos a poder asumir su contrato. Ella nos remite a su abogado, que era su representante, surrealista, con el que trabajaba hasta mitad de temporada.
 
En vez de buscar un acuerdo va a la confrontación a través de la prensa. Y el club se lo traslada a su abogado. El letrado en cuestión maneja toda esta información: ha salido mal de todos los equipos en los que ha estado. Hubo un año en los que jugó en tres equipos diferentes, de uno salió muy mal, como hace dos años salió mal a mitad de temporada de otro club. Media país preguntó porqué la fichaban, y la consideran un cáncer en un vestuario y ahora encima que pretende hacer negocio a costa de los demás. 
 
El objetivo: sacar jugadoras del terruño fuera para lucrase. La verdad es que es un prodigio sin ninguna ética.
Comentarios
viernes, 16 de julio de 2010 - 21:28
Juanjo, primero felicitarte por tu programa, y decirte que creo que te refieres a Lidia Mirchandani la que estuvo en el Caja el año pasado. Esa es la que se está llevando chicas de Gran Canaria para Burgos.
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