Acabo de zamparme la Final de la copa del Rey de 1984. Ha sido una delicia refrescar la memoria, para uno que es un romántico del fútbol. En el Barça los Urruti (que en paz descanse), Migueli, Lobo Carrasco, Marcos, Shuster, Clos, Víctor, Sánchez, Julio Alberto y por su puesto el, para mí más grande de la historia, Diego Maradona.
Con el Ath. de Bilbao, Zubizarreta, Urkiaga, Dani, Patxi Salinas, Urtubi, De Andrés, Sarabia, Argote y Gallego entre otros.
Como cambiamos todos y como pasa el tiempo, los jugadores con mostacho. Hoy salvo los futbolistas de Irán, pocos lucen mostacho. El pantalón tan corto que era casi un calzoncillo. La policía nacional de marrón/canelo. Las aficiones casi juntas en la grada. El Príncipe Felipe con una carita de “pibito” increíble. ¿Donde estaría Leticia ese día?. El Santiago Bernabeu gritaba “Barça”, “Barça” y “Athletic”, “Athletic”. El gran Roberto “Caimán” Gómez con su micrófono inalámbrico sobre el césped.
La parte negra de esta final copera llegó al final. Ese es el tramo para olvidar. Los aficionados rompiendo las vallas. La policía permisiva con el lanzamiento de objetos desde las gradas. Los jugadores repartiéndose puñetazos. Compañeros gráficos por los suelos. Aficionados sangrando. Un triste cierre al curso 83/84. Y, mientras, Dani alzando al cielo de Madrid la copa que le entregaba su Majestad.
Algunas cosas siguen igual. Javier Clemente y Cesar Luis Menotti ya fumaban. Ahora no lo podrían hacer en el verde. Pero estos, seguro que siguen, 25 años después, con los aerosoles de nicotina.
Aquella noche me fui a dormir sin entender muy bien que era lo que había pasado en la final. Si eso era fútbol, yo preferiría acercarme a otro deporte. Pero dicho todo esto, tengo que decir que me ha gustado refrescar la memoria, me ha encantado volver a 1984 y sobre todo acordarme de la persona con la que vi aquella final. Alguien que hoy ya nos está a mi lado. Mi padre.