Se ha marchado para siempre Quico Cabrera, el herreño de Isora que puso el nombre de Canarias y especialmente el de Tenerife en lo más alto del Olimpo del Deporte. Un día se propuso hacer campeón de Europa a su equipo y no paró hasta lograrlo.
Quico Cabrera ha sido al Voleibol lo que Javier Pérez al fútbol de la isla. Un hombre entregado en cuerpo y alma al club de sus amores, que ha peleado hasta el final por vencer a la de la guadaña. El tenía claro que en la vida no hay un día sin importancia, esa era una de las fuentes de su vitalidad, la fuerza del optimismo. Ese es el legado que deja para todo aquel que se proponga hacer realidad un sueño.
Aún recuerdo cuando le hice prometer que se cortaría el bigote si ganaba la Copa de Europa. Aceptó el reto y se tuvo que afeitar el mostacho, en directo en un programa de Radio Club con Mayte Castro. Aquella tarde le dije: “viva la madre que te parió”, ¡Campeones de Europa!, ¡Que bien suena!.
El herreño encargado de la incorporación de las mejores jugadoras del mundo al vóley canario; Magaly Carvajal, Maurizia Cacciatori, Elena Godina, etc y los mejores entrenadores.
Que divertidos fueron los duelos al límite con Sergio Miguel Camarero. Los piques con los clubes que pretendían destronar a su Marichal.
Nadie le regaló nada a este bimbache, que trasformó aquél club que fundó en 1981 en una maquina de sumar títulos. ¡Hasta siempre Quico! Te echaremos de menos.