lunes, 21 de junio de 2010
Me apena la invitación fría y sin tacto de la UD Las Palmas para decirle a su estandarte, Marcos Márquez, gracias por todo. El departamento de sensibilidad de los amarillos como el del Tenerife hace tiempo que está en la nevera. Al Matador se le saca por la puerta de atrás en su peor año sin reconocerle públicamente que ha sido en el último lustro, sencillamente, el mejor valor de la sociedad que preside Miguel Ángel Ramírez. No sólo por sus goles; el sevillano vendía muchos abonos en verano y puso el nombre de Las Palmas en un lugar de privilegio. Hablar de M.M. es hablar de Las Palmas y viceversa. Están a tiempo de despedirle como se merece, aunque la mejor oportunidad la desperdiciaron el pasado sábado.

En Honduras decían que hoy serían leyenda. Después del partido de esta noche en Johannesburgo son algo más que eso; ya son historia en el mundial africano. Como dijo en su día Federico Trillo en El Salvador: ¡Viva Honduras! Y añado yo, y hasta otra. Me quedó la pena de no ver jugar en Ellis Park a David Silva y Pedro Rodríguez.

Con Portugal esta tarde estaba José Saramago y el Nobel se encargó de que cada isla canaria fuera recordada en el 7-0 a Corea del Norte.

Mañana turno para Gonzalo Arconada. El listón lo tiene alto con lo hecho por José Luis Oltra.

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