Sin lugar a dudas, un tinerfeñista probado y demostrado. Eduardo Chinea demanda al Tenerife en el juzgado, al equipo de sus amores, reclamándole en torno a los 18.000 euros. El mismo que ahora se lleva a Airam Cabrera, el goleador del Tenerife B, al Villarreal B, en otra muestra de tinerfeñismo. Su mayor afán es sacar de la isla a los jugadores del representativo.
El ex consejero tiene certificaciones de esa deuda que se firmaron el día antes de su marcha del club. Que casualidad, ¿verdad?
En el año 2004 se cobraban 300 euros por reunión y en 2005 un poco más, el doble, 600 eurillos de nada. El 24, 25 y 26 de enero hubo reunión de consejo, o lo que es lo mismo: tres reuniones a 600 euros la misma, hacen un total, como dirían las chicas del 1, 2, 3, de…1800 euros. Yo de mayor quiero ser consejero en una empresa de este señor.
La justicia le dará la razón con lo de los casi tres millones de pesetas. Pero la ética y la moral le darán una vez más la espalda. Como ya le ocurrió en el número uno del Callejón del Combate. Que gran tinerfeñista, propongo para él, un busto en la entrada del Heliodoro.