Nos equivocamos todos, yo el primero. Se equivoca también el compañero que hoy le da un dos a Manolo Martínez en un periódico a nivel nacional. Usted, que se no se puso el cinturón de seguridad sabe que también se equivocó. Y hasta el que se cree Errol Flynn en las venidas a menos cenas de Navidad, también se equivoca. Nos equivocamos todos. Lo que no me parece justo en que fusilemos a la gente por estos errores. Lo fácil hoy es machacar al bigastranse Manolo Martínez. Lo difícil es animarle. Martínez es líder en el vestuario blanquiazul y esas personas tiran del carro en los momentos difíciles, que están por llegar. Seamos justos. Manolo ni es Beckenbauer, ni el matado de la esquina.