domingo, 22 de febrero de 2009
Después de lo ocurrido ayer en el Gran Canaria tenemos dos caminos a elegir. Uno, el más fácil, cruzarnos de brazos, decir que la temporada está acabada y dejar que nos lleve la corriente, rumbo a la desembocadura del precipicio. Podemos comenzar a buscar culpables de la mala situación y, mientras perdemos el tiempo, podemos toparnos de bruces con la segunda B.
La otra solución buena que se me ocurre es la de pelear. Pelear cada balón como si fuera el último.  Ese creo que debe ser el camino. Cada fin de semana una final. La primera el sábado en el Rico Pérez y así hasta llegar al 21 de junio. El vestuario ha de mantener la calma, sólo quien la mantiene gana. El mister, que me parece un tío muy válido para proyectos más ambiciosos, debe creer que el efecto que creó en su día no ha muerto. El presidente ha de mantener el discurso desde la tranquilidad, tal y como viene haciendo. Los aficionados arropar a los suyos hasta la extenuación. Sólo así se sale. Si dividimos todas estas fuerzas el próximo año podemos estar viajando al Guiniguada para jugar partidos oficiales. Orden, confianza, disciplina. Las Palmas ha de soñar para salir de la pesadilla.
Comentarios Aún no se han realizado comentarios.
Añadir comentario:
Nombre *
Título *
Correo electrónico
Url
Comentario *

* Todos los comentarios están sujetos a aprobación antes de ser publicados.
Nos reservamos el derecho a editar comentarios que contengan un lenguaje inapropiado u ofensivo.