Estoy leyendo unas historias terribles de muertos en el Aconcagua. Escaladores, alpinistas, guías, profesionales que se han quedado en las últimas horas en el pico más alto de América. La montaña se ha cobrado tres vidas en el inicio de año; Michael Freeman, Federico Campanini y Elena Senin eran tres “locos” que soñaban con dominar montañas. Profesionales en esto de alcanzar los techos del planeta. Que Dios los tenga en su gloria.
Y al tiempo que leo estás historias, repaso todo lo ocurrido a los tres canarios que intentaron alcanzar la cima del Monte San Valentín y doy gracias al barbas. Gracias por hacerme contar al mundo que Juan Diego Amador, Alfredo Ramírez y Tomás López regresaron a casa, sanos y salvos.