viernes, 02 de enero de 2009
David “El Fula” era un surfero enamorado del mar. Este grancanario afincado en Fuerteventura estaba enamorado de una ola gigante que sólo se deja ver en “El Quemao”, en la playa del pueblo de La Santa, en Tinajo, Lanzarote. Y siempre que podía quedaba con ella. Quién nos iba a decir que aquella pared de agua, también se había enamorado de David hasta el punto que se lo llevó ayer con ella para siempre.
 
Tengo amigos que conocían al “Fula” y me dicen que era un chico genial, sociable, extrovertido, que todos en el mundillo surfero le querían muchísimo y que era un máquina en esto de coger olas. Me cuentan que el mar era su pasión y que todos los días al salir del trabajo, se citaba con el gran azul. Ahora estaba buscando patrocinadores para tomárselo un poco más en serio. No era un profesional del surf pero se comportaba como tal y se le veía en todas la competiciones a nivel canario.
La desgracia le estaba persiguiendo últimamente y el se refugiaba en el mar con aquellas hermosas olas que se lo han llevado. Su novia falleció recientemente y también su padre hace un par de años. Hijo único. Por eso estás letras son para la mujer que más lo echa de menos, su madre. Un beso muy fuerte señora. Hoy la gente que le quiere le ha hecho un homenaje a David en “El Quemao” y estos seguro que no le olvidarán jamás. Hasta siempre David.
Comentarios
lunes, 05 de enero de 2009 - 10:24
Llevo en mi recuerdo aquella tarde, lo he guardado para siempre en mi memoria. Es un homenaje a un colega pero sobre todo a una madre.
Esa tarde volvíamos para Lanzarote después de pasar tres estupendos días en Fuerte. La verdad es que llovió bastante pero lo pasamos muy bien. Ya de regreso hacia Corralejo hicimos a media tarde, una obligada parada en El Cotillo. Nos acercamos a la playita para ver si nos podíamos dar un baño, pero una vez allí comenzó a llover, así que decidimos poner rumbo al barco, por la carretera de tierra de Majanincho que, yo, no conocía.
¡Qué bueno! Jose conducía, mientras Patric (mi hijo) y yo disfrutábamos del paisaje. La verdad es que atravesamos bastantes lagunas que se habían formado en la carretera , pero la lluvia dejó una puesta de sol con un cielo maravilloso. Casi llegando a Corralejo nos topamos con un enorme charco. Dudamos antes de meternos por el centro pero al final decidimos que era mejor ajustarnos al lado derecho, que se podían ver unas matas de aulagas, pensando que habría menos profundidad.
En cuestión de segundos nos vimos inmersos en el lodo (mezcla de tierra y arena) con el Toyota ladeado, el barro hasta la puerta y un griterío en busca del culpable, de mil pares de narices. Una vez comprobado que los nervios no conducen a nada, y que la tracción estaba anulada, ya que teníamos dos ruedas en el aire, di un salto y me metí hasta las rodillas en el agua para comprobar la situación. En ese momento dos todo terrenos uno a cada lado de la carretera pararon para socorrernos. Tuvimos suerte ya que el conductor de uno de ellos era David, “El Fula”, no lo conocíamos hasta ese momento, pero enseguida se ofreció a ayudarnos. Lo intentamos todo, él llevaba cuerdas en su todo terreno así que tratamos de remolcarlo, pero no había forma, su coche patinaba, mientras el nuestro estaba como succionado por el barro. Así que comenzamos en plan B, que era llamar a todo el mundo. Con su ayuda, abandonados por el resto de gente, comenzamos a agotar nuestros recursos, mientras caía la noche: la grúa del seguro, la policía local, los bomberos, los contactos del Fula. Al final conseguimos que viniera el camión grande de los bomberos y pudimos sacar el Toyota de allí, ya que de mientras, la carretera había desaguado bastante. Aprovecho este momento para volver a dar las gracias a los bomberos y a la policía local, pero sobre todo a David que con su gran sonrisa no nos dejó en ningún momento y no solo eso sino que además nos ofreció su casa para pasar la noche. Llenos de gratitud y de alegría nos despedimos.
Aquella tarde encontramos un ángel en Majanincho.
Así era David un hombre con una energía límpida , una gran sonrisa, con mucho amor por dentro y por fuera.
Ayer llegábamos de Madrid y cuando supe que había sido él la víctima del Quemao la congoja se apoderó de mí y las lágrimas, ¡que mala suerte!. No me unía una amistad, solo, un par de horas en las que nos mostró la clase de persona que era.
Por eso a pesar de todo, guardé y seguiré guardando su ángel en mi memoria. Queda un favor sin devolver, que he querido convertir en palabras que me gustaría llegasen a su madre, con todo el cariño más profundo de mi corazón.
Gracias por ese hijo tan maravilloso, por ese ser tan bueno, por ese surfero tan amante del mar, al que todos sus colegas querían, estoy convencida de ello. Un ser libre……..en el recuerdo de todos.

Jose, Patric y Beatriz.
Añadir comentario:
Nombre *
Título *
Correo electrónico
Url
Comentario *

* Todos los comentarios están sujetos a aprobación antes de ser publicados.
Nos reservamos el derecho a editar comentarios que contengan un lenguaje inapropiado u ofensivo.