CRÓNICA DE UNA EMERGENCIA SANITARIA

Día 11: Confinados pero estresados

Nos quedan, como poco, más de quince días por delante con este ritmo frenético de tus añoradas clases de zumba. No sé si aguantaré y si tendré moral para aplaudir esta tarde con mis vecinos.

Coronavirus (Covid-19) - 3/25/2020 Mari Paz Bernal
Dos niñas observan desde casa la entrada de barcos mercantes en la bahía de Santander, este miércoles, durante el 11º día de confinamiento por la pandemia de coronavirus. EFE/Román G. Aguilera Dos niñas observan desde casa la entrada de barcos mercantes en la bahía de Santander, este miércoles, durante el 11º día de confinamiento por la pandemia de coronavirus. EFE/Román G. Aguilera
Hay algunos mensajes y recomendaciones que no entran a la primera en la dura cabeza de algunos; sin embargo, hay otros que hemos asumido como propios y nos están generando algún que otro dolor de cabeza y alguna taquicardia leve.

Los expertos sanitarios primero y la categoría de expertos y expertas en general, nos han aleccionado perfectamente de cómo lavarnos las manos, cómo lavar la ropa y la loza si alguno en casa termina contagiado de esta monada de virus con corona, de tener un horario con ciertas actividades y obligaciones para que las horas de confinamiento se pasen rápido.

Pero nunca nos imaginamos que las ofertas on line para leer, ver teatro o museos, escuchar música o hacer yoga, se iban a convertir en un sin vivir porque no damos abasto para hacerlo todo bien y con tranquilidad.

Si en su hogar, encima, hay infancia que controlar y entretener, este confinamiento se está volviendo una locura estresante e incontrolable. El factor jefe, si estás teletrabajando, ya es el colmo porque, como crees que te aburres y estás en pijama, por cierto asunto que tampoco te aconsejan que te permitas, ahora sí que sabemos qué es el estrés.

Creo que necesitamos un poco de sosiego; hacer turnos para cuidar de niños y de mayores, no creerte el mejor cuando ahora haces 30 minutos de tonificación en el salón, mientras tu bendita mascota cree que estás jugando a algo novedoso y se te mete entre las piernas, a punto de matarte.

Si a todo esto, le añades la compra de alimentos, casi todas con colas de más de quince minutos, la puesta a punto de todas esas recetas que nunca habías hecho por falta de tiempo y que ahora te crees que te sobra y te acuerdas de que tienes que limpiar el baño porque ya no va a venir la persona que te echa una mano cada semana, el panorama supera nuestra capacidad de asombro.

Nos quedan, como poco, más de quince días por delante con este ritmo frenético de tus añoradas clases de zumba. No sé si aguantaré y si tendré moral para aplaudir esta tarde con mis vecinos.