JUICIO POR EL "PROCÉS"

Romeva niega cualquier tipo de violencia en el proceso independentista

"Ante la represión, no violencia", ese era el "mandato cívico, político e institucional" que, según Romeva, la Generalitat predicó ante la ciudadanía.

España - 2/19/2019 EFE
Imagen EFE. Momento de la declaración del exconseller de Exteriores, Raül Romeva, en el juicio del Imagen EFE. Momento de la declaración del exconseller de Exteriores, Raül Romeva, en el juicio del "procés".
El exconseller de Acción Exterior de la Generalitat Raül Romeva ha negado, como han hecho hasta ahora sus compañeros de banquillo, cualquier tipo de violencia en el proceso independentista de Cataluña, no solo por no ser "deseable" para alcanzarla sino por ser "francamente poco inteligente".

Romeva, que solo ha accedido a responder a su defensa tras declararse un "preso político" en un "juicio político" -como hiciese también Oriol Junqueras-, ha defendido que el Govern al que pertenecía no hizo "nunca jamás" ninguna "incitación a la violencia": "Rotundamente no".

"Ante la represión, no violencia", ese era el "mandato cívico, político e institucional" que, según Romeva, la Generalitat predicó ante la ciudadanía y no solo por convicción ideológica sino porque "es mucho mas probable conseguir el objetivo legítimo" que se plantearon "utilizando mecanismos no violentos".

"No solamente no es deseable (la violencia) sino que es del todo descartable y francamente poco inteligente", ha dicho el exconseller, que se enfrenta a una petición de 16 años de cárcel por rebelión agravada con malversación.

Ha negado la violencia en los sucesos del 20 de septiembre de 2017 frente a la Conselleria de Economía, donde solo vio "una manifestación, un ejercicio lícito y pacífico del derecho a la violencia" porque "manifestarse no es alzarse, del mismo modo que protestar no es un delito", como tampoco lo es opinar.

Por tanto, según Romeva, "las únicas armas que ha habido han sido las de la Guardia Civil" y es, a su juicio, "absolutamente pernicioso hablar de alzamiento cuando los hechos demuestran lo contrario".

Y aunque ha lamentado "hechos concretos" como los daños en varios vehículos de la Guardia Civil aparcados frente al edificio de la Conselleria, que ha atribuido a una "responsabilidad individual", a juicio de Romeva, esto no puede utilizarse "en absoluto" para "condicionar que miles de personas se manifestaron cívicamente y pacíficamente".

A su juicio, sí que hubo violencia el 1-O, pero por parte de las Fuerzas de Seguridad, ejercida con "crudeza" sin justificación y de manera "contraproducente" ante la que la ciudadanía, que respondió con una "resistencia pacífica", y que dio lugar a "una enorme cantidad de víctimas civiles", según el exconseller "alrededor de un millar".

Una actuación que "no se encuadra en absoluto en el comportamiento de lo que debíamos entender con una Policía democrática en un país democrático" y que representa una "mancha bastante grave en la historia de la democracia española".