Preparando la otra normalidad

La Gomera, El Hierro y La Graciosa reaccionan con cautela tras ser adelantado su desconfinamiento en el día en que Brasil descubrió que no tenía un presidente sino un Mesías.

Coronavirus (Covid-19) - 4/29/2020 Michel Quintana
Casas blancas y arenas. Otro ritmo. Tanto que no hay ni prisa por llenar estas sillas. Es la Graciosa y en ella, sus gentes no parecen apurarse ni siquiera para llenar las terrazas. Y, claro, asociar terrazas, lugares tan míticos que hemos ido documentación para recordarlas a todo ritmo, con cautela no es lo que la mayoría hacemos. Será el efecto de ese nuevo término que nos invade. "La nueva normalidad" que puede que solo sea miedo a relajarnos. Aunque si debería hacerlo un Parlamento empeñado en que la desescalada de todos vaya paralela a la escalada de su tensión. Debería resolver "todas esas dudas" que tenemos. Las dudas que generan estas puertas cerradas. Dudas para aquellas que no disfrutaron cuando los récords turísticos pero que si sufrirán cuando llega el turismo cero.

¿Qué pasará con esas camareras de pisos, esas Kellys, y con sus familias? Que no queden en rojo, quietas, como esta simbólica forma de decir si desescalamos o no con la imagen de un semáforo. Poco simbolismo quedan en estas colas de un país, Brasil, que no tiene un presidente sino un Mesías. Eso si, que advierte que no hace milagros.

Un mesías al que siguió un rebaño ahora tan perdido como este por nuestros centros comerciales. Tan perdido como la leche, la carne, los quesos de nuestros ganaderos. Tienen un serio problema pero debemos darnos ánimos. Eso es lo que queremos, ánimos. También para ellos. Los ojos de los que no ven, los perros guías afectados a su manera por el encierro. Se mostraron más apagados. Como casi se apaga la vida de esta tortuga salvada por un encuentro casual. Lanzada al mar que nos lanzó la alegría de saber que en ese mar nació esta niña "sorprendentemente sana".

Cambiará su vida. Esperemos que giré para encontrar el sueño de su familia. Que se contorsione el destino, que volteen los cuerpos, que en este día de la danza, en estos días en que todo cambia... todo cambie a mejor.