Palabras sin mascarillas

La obligación de usar mascarillas no esconde la realidad de muchas personas que necesitan recibir ayuda.

Coronavirus (Covid-19) - 5/21/2020 Michel Quintana
Michel Quintana/ Redacción Televisión Canaria
Hoy fue uno de eso días de abrir la puerta, asomarnos al la calle y recordar que las mascarillas son obligatorias. Debemos, por tanto, taparnos la boca. Habrá que empezar a aprender a sonreír o enfadarse con la mirada, a no olvidar que también el dinero manda en la salud.

Porque una mascarilla puede bloquear el virus pero no palabras llenas de dignidad. No se pierde por pedir ayuda, por decir ante una cámara que no se tiene que comer. Tampoco por reconocer que es una situación que desborda a nuestro sistema de ayudas.

Desbordar es un verbo que nos va a acompañar mucho estos meses.

Pero no es tiempo de dejarse hundir. Es tiempo de intentar la ayuda, cruzando pueblos e islas. Y en todos ellos hay mercadillos. Hasta podemos construir una ruta turística llena de alicientes y aprendizajes. Pueden oírse palabras que dicen que no podemos vivir siempre con miedo.

Que el miedo no nos impida volar. Y ya sabemos que no necesitamos alas y hasta se puede hacer volar a una virgen para que rocíe su bendición como hicieron por alguna ciudad de Perú. En tierra, sin embargo, mejor rociamos con desinfectante un mundo por hacer, este en el que sabemos que el pasado no puede cambiarse pero el futuro está en tus manos. Lo escribió una niña de cuatro años y lo leyó en un asilo alguien a quien no conocía.

Nuestra historia es así. Un futuro por pintar, como lo hizo Alberto Manrique o esculpió Martín Chirino. Ambos fueron vanguardia. Fueron el futuro que se hizo presente.

Escribieron en hierro y lienzos una historia maravillosa. Tanto como nuestras dunas desérticas o los tajinastes de altura. Una naturaleza tan maravillosa como las sabinas de El Hierro. Con sus nudos que fueron atando futuro y pasado.

Como a ellas, el presente nos doblega. Como ellas, podemos elegir que no nos quiebre.