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Los orientadores educativos piden más medios humanos para hacer frente a la covid

El ratio de este profesionales en colegios e institutos está a niveles muy bajos y la nueva realidad exige una mayor dotación.

Canarias - 8/2/2020 Antonio José Fernández
Vista de un aula en un centro en Canarias. Foto Web RTVC. Vista de un aula en un centro en Canarias. Foto Web RTVC.
Los orientadores educativos en la comunidad autónoma, cuyo número ya estaba bajo mínimos antes de la pandemia, han vuelto a reclamar un aumento en su dotación para poder hacer frente a la nueva realidad devenida de la aparición del virus y la aplicación de nuevos portocolos anti-COVID en los colegios e institutos de las islas.

Es la demanda que lanza Ángel Sánchez, uno de los portavoces de la plataforma educativa SOS Docentes, constittuida tras las oposiciones de 2018 y en la que se encuentran representados no sólo los orientadores en sí, sino también docentes, interinos y aprobados en la citada convocatoria. Defienden su derecho para acceder a la función pública docente y, sobre todo, que se tenga en cuenta su trabajo y sus funciones, cruciales en un momento en el que la nueva realidad puede hacer mella no sólo en el alumnado, sino también en el profesorado.

La plataforma, de ámbito regional y sectorizada por áreas, recuerda que la Orientación forma parte del cuerpo de especialidades de Secundaria y que su labor consiste en ofrecer recursos especializados, con cuatro funciones heredadas de un decreto ya obsoleto y pergeñado en 1995: el asesoramiento a los profesores y los tutores, la atención a la diversidad (casos de alumnos con TDH y autismo, por citar algunos ejemplos), el asesoramiento a las familias y la orientación académica y profesional del alumnado.

“No somos figuras externas a los centros, pues en los institutos hay un orientador a jornada completa, que tiene más contacto con el centro y el profesorado. El problema que se da es que las ratios son excesivas, y que ahora nuestro papel se va a convertir en fundamental, si no lo era ya antes”, argumenta Sánchez.

En los centros de Infantil y Primaria, esa figura como agente interno no existe, ya que sólo podemos acudir unas dos veces por semana a cada uno de los centros al estar trabajando a través de equipos de zona”: A su juicio, la mejora de los servicios que prestan sólo se puede conseguir con un incremento de recursos humanos, “especialmente ante los problemas que puedan tener los alumnos en su vuelta a la clase. Lo ideal”, prosigue, “es que nos acerquemos a la recomendaciones de organismos como la Unesco, que fija el ratio de un orientador por cada 250 alumnos. En Canarias, las medias oscilan entre los 700 y los 1.000 alumnos”, según sus datos.

La plataforma reclama varios cambios. Para empezar, que en Infantil y Primaria se establezca un orientador a tiempo completo y con sede fija por cada inmueble, mientras que para Secundaria se propone la creación del segundo orientador en todos aquellos institutos donde estén matriculados más de mil alumnos.

Más recursos, pero no mayor coste

“Nuestro trabajo consiste en hacer informes y dar asesoramientos con una atención individualizada, pero no disponemos del tiempo y la calidad necesarias. Por eso, hemos hecho una propuesta, la de la integración del orientador como apoyo al tutor. Esto supondría que de las horas de tutoría también participe el orientador. Con la pandemia, el actual tutor va a tener más trabajo, y nosotros lo que queremos es entrar en las aulas a través de la docencia compartida, impartiendo algunas de esas horas de tutoría”, concluye.

El portavoz de la Plataforma recuerda, a su vez, que su número no ha aumentado en los últimos años, como tampoco han mejorado las condiciones laborales. Cuenta al menos con el apoyo de los diputados de la comisión regional de Educación, donde ya les han prometido que presentarán distintas proposiciones no de ley apoyando sus reivindicaciones.

Sánchez reconoce, con todo, que está percibiendo una buena sintonía del Ejecutivo autonómico en otras cuestiones relacionadas con la formación y la prevención en las aulas. Así, la Consejería dice ver con buenos ojos la implantación de la denominada 'enfermería zonal', constitutida por un experto sanitario que se encargaría de controlar todo lo relacionado con el protocolo COVID-19 en cada centro, ya que hoy por hoy lo previsto es que esa labor de responsabilidad recaiga en un docente “que puede que no tenga la formación específica ideal para ello”.

Con todo, desde la plataforma SOS Docentes quieren poner en valor el trabajo de los orientadores y que se sopese la eficacia de su trabajo “para paliar los efectos emocionales que pueden surgir tras la COVID-19, como es su capacidad para dar pautas con las que afrontar el estrés y la inteligencia emocional. Los directores y la Consejería deben entender que somos necesarios en esa pauta”, finaliza.

En el archipiélago se contabilizan actualmente más de un millar de centros educativos que movilizan a más del 10% del total de la población en las islas.