Los nuevos ricos

Vuelve cierta actividad a la agricultura, acostumbrada a los reveses de la tierra en un día en el que se prorrogó el estado de alarma.

Coronavirus (Covid-19) - 5/6/2020 Michel Quintana
Michel Quintana/ Redacción Televisión Canaria
Vuelven las manos a la tierra, haciendo esos surcos en el cielo, que dijo el poeta. Aquí lo imprevisto es una constante y la resiliencia, la palabra de moda en este confinamiento, una forma inevitable de entender el trabajo. Los agricultores saben que su trabajo es así. Tanto que limpian lo que comeremos mientras en la ciudad limpiamos por donde vamos a pisar, un mismo gesto para distintas forma de ver la vida. El resultado es que en nuestros campos ahora se consideran ricos porque tienen salud.

Una salud que durante 24 horas dio un descanso sin contagios de este virus en las islas. Y ahora que medimos la salud en estas cifras, que un termómetro es un arma de defensa colectiva, todos empezamos a ser un poco más ricos.

Más lo seriamos, si en donde hemos depositado la confianza política, los acuerdos fueran un acto más común. Al final si hubo parte de un acuerdo para seguir en esta estado de alarma tan extraño que hasta nos permite inaugurar las playas. Ese lugar donde siempre ha sido un placer caminar.

En este miércoles también escuchamos a una empresaria saludar desde un negocio, el de las mamparas, que crece. No ha sufrido un corte económico que tampoco espera tener Agoney, que abre sus puertas en plena crisis. Él decidió no mirar atrás.

Nunca lo han hecho los Drags de nuestras islas que se han unido para cantar también en estos días tan alejados de las plataformas y la purpurina. Cantan porque las voces siguen siendo libres, o al menos, eso es lo que nos han demostrado siempre. Ellos han sido muchas veces esa expresión de los límites.

El límite entre el bien y el mal. Esa raya que un día desapareció para demostrarnos que hasta el mar de las calmas tiene nervios. Ese lugar privilegiado, esa puerta herreña para entrar en otro mundo. Uno en el que solo somos invitados. Al que a veces permitimos regresar a tortugas que liberamos en días como hoy.

Liberadas de nosotros mismo. De las redes que y los plásticos que abandonamos. Quizás por eso regresan sin mirar atrás. Seguramente nos temen. Seguramente que dejen de enredarse en nuestras miserias sería uno de los grandes logros de esta pandemia.