LA EMERGENCIA, POR SEXOS

Las mujeres encabezan las listas del paro y la de víctimas del coronavirus

El paro subió en mayo sólo entre las mujeres, con un aumento de 39.878 desempleadas respecto a abril (+1,8%) y el 56,16% de las personas afectadas por el coronavirus en España son mujeres, porque son ellas las que dominan en los sectores más precarios.

Canarias - 6/3/2020 Mari Paz Bernal
Isabel Gómez, una mujer en paro y que además de buscar trabajo cada día, comparte su tiempo en actividades solidarias en su municipio grancanario de Telde. Isabel Gómez, una mujer en paro y que además de buscar trabajo cada día, comparte su tiempo en actividades solidarias en su municipio grancanario de Telde.
Los sindicatos mayoritarios, UGT y CCOO, coinciden en señalar la ya tradicional precariedad del mercado laboral en el caso de las mujeres como el elemento más importante para justificar que el pasado mes de mayo sólo subieran las cifras de desempleadas y que la posible recuperación económica “pasa porque sea justa y en igualdad entre hombres y mujeres”, señala la técnica de Políticas Sociales de UGT en Canarias, Mirian Montesdeoca.

De un estudio nacional, además, “se extrae el dato de que el 56,16% de las personas afectadas por el coronavirus en España son mujeres, porque son ellas las que dominan en los sectores más precarizados del mercado laboral, como son el sanitario, el asistencial con los trabajadores sociales y los empleados en los supermercados, también copados por mujeres”, explica Mirian.

Su homóloga en Comisiones Obreras, Esther Ortega Romero, coincide con el análisis de la realidad de su compañera sindical y la dureza de la precariedad laboral de las mujeres. “Esta nueva crisis ha incrementado, todavía más, la brecha entre hombres y mujeres; muchas de ellas tienen que sobrevivir con dos o tres trabajos al mismo tiempo; hacer compatible una labor profesional desde el teletrabajo tampoco está solucionando nada porque no hay conciliación familiar y las mujeres terminan agotadas”.

Como ejemplo de estas situaciones, Esther aporta el dato de que “ha aumentado un 54% el número de accidentes itíneres, es decir, el accidente que se produce en el trayecto de ida o vuelta al trabajo por el agotamiento que lleva este colectivo sobre sus hombros”.

Y todo esto se convierte en una dura realidad cuando se escucha el testimonio directo de una de estas mujeres precarizadas, una parada de larga duración. Isabel Gómez tiene casi sesenta años, dos hijos, también en el paro pero con una capacidad de superación que demuestra el valor de este colectivo.

“Casi siempre trabajé en el sector del comercio”, cuenta, “y fui saltando de un trabajo a otro, porque me divorcié y tenía dos hijos que sacar adelante. Hace 13 años que no tengo un contrato de trabajo; he ido saliendo como he podido, limpiando casas, a personas mayores y ahora estoy implicada en una asociación que ayuda en conseguir y en el reparto de comida perecedera para las familias de Telde que lo están pasando mal”.

Serena y siempre con un objetivo que le ayude a levantarse cada mañana, Isabel Gómez se muestra contenta por las ayudas que se están poniendo en marcha, como la renta mínima vital “que voy a solicitar para ayudar a mis hijos, además de la que ya tengo de 430 euros”. Asegura que está viendo mucha solidaridad y “por lo menos en este municipio de Telde tengo que decir que el Ayuntamiento se está implicando mucho y no hay muchas familias que estén pasando hambre en este momento. Las personas son muy solidarias”, explica.

Tendencia inversa

Esta cruda realidad es la que también reflejan las cifras. “Según el estudio hecho por UGT, las mujeres más afectadas por esta pandemia son las de edades entre los 20 a los 59 años”, señala Mirian Montesdeoca, “porque son las trabajadoras de los sectores más precarizados que nombramos anteriormente, mientras que esta tendencia se invierte en el caso de los hombres, que a partir de los 60 años son los que padecen más el Covid-19, sobre todo porque tienen patologías previas que los hacen más vulnerables”.

Esta técnica también pone sobre la mesa otros condicionantes como “las diferencias existentes en el caso de las pensiones contributivas donde existen una diferencia entre hombres y mujeres muy importantes que se pueden cifrar en cuatro euros al día de diferencia entre un colectivo y otro, siempre a favor de los hombres”,

“Pasa esto”, destaca Mirian, “porque las mujeres tienen períodos de cotización más bajos, entradas y salidas del mercado laboral por circunstancias como los hijos o cuidados familiares en un entorno más amplio y, por tanto, siempre están más en precario”.

Ambas representan sindicales también están de acuerdo en que el teletrabajo, tan de moda en los últimos meses, “no va a ser una buena solución, primero, porque no está regulado como debería”, asegura Esther, “y lo único que se ha conseguido es que la mujer de un paso atrás, porque por lo menos ya había conseguido salir del hogar y si ahora, lo que se prende, es que se quede de nuevo en casa y lo haga compatible con el cuidado de familia, no tiene sentido”.

“Hay que derogar la actual reforma laboral”, continúa, “y cambiar este modelo social y económico, con el objetivo claro de buscar la igualdad entre los derechos de hombres y mujeres y no fomentar políticas antisociales que sólo fomentan el papel precario de la mujer”.

El paro subió en mayo sólo entre las mujeres, con un aumento de 39.878 desempleadas respecto a abril (+1,8%), mientras que bajó en 13.305 personas entre los varones (-0,8%). Así, al finalizar el quinto mes del año, el número de mujeres en paro se situó en 2.191.678 y el de varones, en 1.666.098.