La madrastra de Verónica, condenada a tres años y cinco meses de prisión

La jueza ha considerado que fue la madrastra quien metió el cuerpo de su hijastra en bolsas, la enterró en un agujero en el jardín del domicilio familiar y, posteriormente, en enero de 2013, lo desenterró y quemó sus huesos.

Canarias - 10/10/2017 EFE
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El Juzgado de lo Penal número 1 de Arrecife ha condenado a 3 años y 5 meses de cárcel a Carmen Delia T.R., madrastra de la joven discapacitada Verónica Molina Lilo, por maltrato habitual y profanar su cadáver cuyos restos fueron hallados en una mochila en la casa familiar de Tinajo en 2013, en Lanzarote.

Según la sentencia hecha pública este martes, los dos hermanastros de Verónica Molina Lillo, Zeus M.T. y Keila M.T., han sido absueltos de los delitos de maltrato y de profanación de cadáver, respectivamente, por la magistrada Margarita Gómez, quien ha apreciado la circunstancia agravante de reincidencia en la condena impuesta por malos tratos a Carmen Delia T.R..

A los procesados no se les imputaba ninguna responsabilidad en la muerte de Verónica, ocurrida en 2012 y por la que fue detenido su padre, que murió meses después, si bien sus restos no se hallaron hasta enero de 2013, cuando un pariente denunció que no tenía noticias de la joven.

Según los hechos probados, la madrastra de Verónica Molina Lillo, golpeaba de modo frecuente a su hijastra, que sufría un minusvalía del 68 %, y la sometió a malos tratos psíquicos desde que fue mayor de edad, en 2003, hasta su fallecimiento, en 2012.

Además, la acusada obligaba a su hijastra a realizar tareas domésticas y labores de campo, haciendo un completo abandono de sus necesidades de higiene y salud y forzándola a permanecer oculta y encerrada en una de las dependencias anexas al domicilio, carente de las condiciones necesarias de salubridad.

Según la magistrada, no se ha demostrado que su hermanastro consintiera la situación padecida por Verónica Molina ni que la pudiera haber subsanado o evitado y tampoco que su hermana hubiera colaborado con su madre en profanar su cadáver.

La jueza ha considerado que fue la madrastra, quien faltando el debido respeto a la memoria de los muertos, metió el cuerpo de su hijastra en bolsas, la enterró en un agujero en el jardín del domicilio familiar y, posteriormente, en enero de 2013, lo desenterró, quemó sus huesos y los introdujo en una bolsa de basura, dentro de una mochila que ocultó en una grieta existente en las dependencias anexas a la vivienda.