TEATRO

Emilio Gutiérrez Caba fascina al público en el Festival "Canarias Artes Escénicas"

Gutiérrez Caba, uno de los nombres propios del teatro español del siglo XX, se sentó a conversar con el público congregado en el Espacio Cultural CajaCanarias sobre la situación y los retos de la industria cultural.

Cultura - 9/6/2019 Redacción web RTVC
Con la sala llena, Emilio Gutiérrez Caba entraba en escena en el primer “Encuentro CAE” de la segunda edición del Festival Internacional “Canarias Artes Escénicas”.

Se respiraba admiración entre el auditorio; la mera entrada del actor vallisoletano arrancó un sonoro y unánime aplauso, seguido del fulgor de decenas de pantallas móviles preparadas para atrapar el efímero momento.

Gutiérrez Caba, uno de los nombres propios del teatro español del siglo XX, se sienta dispuesto a conversar con el público congregado en el Espacio Cultural CajaCanarias sobre la situación y los retos de la industria cultural. Su dilatada experiencia en televisión, cine y teatro no han hecho sino endurecer su espíritu crítico, que le acompañaba en su juventud. Ahora, a sus 76 años, se confiesa abrumado al escuchar su trayectoria descrita por labios ajenos.

Teatrero de cuna, el intérprete aseveró que la vida y los afectos son distintos en una familia como la suya, dedicada durante generaciones a la interpretación. “Me planté en Valladolid en la posguerra”, afirma para a continuación confesar que sus primeros recuerdos sobre el teatro y sobre la vida son grises, borrosos, poco agradables…Fue en Canarias, siendo aún un niño y durante una de sus primeras giras, donde descubrió un mundo luminoso, azucarado gracias al sabor del chocolate y del plátano canario.

Gutiérrez Caba dialogó de tú a tú con un público volcado de principio a fin con el actor, concluyendo que, a pesar de que vivamos en una “sociedad desnortada” cualquier tiempo pasado no fue mejor.

Hay que acabar con la obsesión por el consumo, la cultura de pasar página constantemente, un virus que según nuestro protagonista no deja espacio para el futuro. Horarios esclavos y sueldos irrisorios no permiten crear productos de calidad que trasciendan el momento de su creación.