El templo astronómico de Risco Caído, único en el mundo

El responsable del expediente para la declaración del Risco Caído y las montañas sagradas de Gran Canaria como Patrimonio Mundial de la Unesco, Cipriano Marín, considera la cueva de Artenara como un templo astronómico "único" en las islas del planeta.

Cultura - 15/04/2016 EFE
Según ha informado el Cabildo en un comunicado, el experto, que fue durante doce años secretario general del Consejo Científico Internacional de Islas de la Unesco, ha recordado que en el mundo hay miles de templos antiguos con interés astronómico, pero ninguno como el existente en Gran Canaria, isla que además reúne la mayor concentración de grabados aborígenes con forma de triángulos púbicos.

El conjunto que se pretende declarar como patrimonio de la Unesco abarca la caldera de Tejeda y parte de su desborde hacia el norte, donde los expertos que dirigen los trabajos han mostrado hoy sus avances al presidente del Cabildo, Antonio Morales, así como a los consejeros insulares de Medio Ambiente, Juan Manuel Brito; Turismo, Inés Jiménez; y Cultura, Carlos Ruiz, y al alcalde de Artenara, Roberto García.

El templo de Risco Caído es una cueva sagrada con una cúpula perfecta que contiene marcadores equinocciales y solsticiales y se intuye que fue construido por los faycanes.

Los arqueólogos consideran que podría estar reservado para las mujeres, como un lugar donde las sacerdotisas o harimaguadas las iniciaban en el engorde y su preparación para la concepción, aunque aún existen distintas líneas de investigación.

Morales ha afirmado que el conocimiento cosmológico de los aborígenes grancanarios es "absolutamente extraordinario" y, de hecho, una de las acciones emprendidas es la grabación ininterrumpida del camino de la luz para averiguar cómo los primeros pobladores fueron capaces de construir conscientemente este sofisticado marcador astronómico.

Los aborígenes consiguieron que la luz solar entrara en la cueva cada año desde el día del equinoccio de primavera al de otoño, de modo que desde marzo a septiembre, al despuntar el alba se proyecta un rayo sobre los grabados y recrea un relato con imágenes en movimiento que puede interpretarse como la madre Tierra, representada por los triángulos púbicos, fertilizada por el sol.

De septiembre a marzo, el efecto se repite con la luz de luna, lo que eleva su "grandiosidad", según la nota.

Conocer los equinoccios de primavera y otoño -cuando los días y las noches duran lo mismo-, el solsticio de invierno -cuando la noche ya le ha ganado dos horas al día-, y el de verano -cuando es el sol el que le gana dos horas a la penumbra-, era fundamental porque son los inicios de las estaciones y ello marcaba la vida de la sociedad.

Por ello, se han abierto distintas líneas de investigación con participación de reconocidos expertos nacionales e internacionales en distintas disciplinas, entre ellos Juan Antonio Belmonte, Ralf Kluge y Michel Cotte, que arrojarán resultados en noviembre.

Además, existe un proyecto para recuperar el paleopaisaje de los aborígenes con la repoblación de la vegetación de la que gozó aquella sociedad, que alcanzó su esplendor en el siglo XII con 50.000 habitantes en Gran Canaria, donde se han encontrado los granos de cebada más antiguos del mundo hallados hasta el momento.

El presidente del Cabildo ha informado de que buscará la implicación ciudadana en este proyecto y se reunirá con todos los ayuntamientos afectados porque, además, la nueva concepción de la Unesco exige que las propuestas que aspiren al máximo reconocimiento cuenten con la implicación y el respaldo de la población.

Esta propuesta tiene otro aspecto único, y es que está planteado como paisaje cultural.