El macaco japonés del zoológico de Haría se rehabilitará en Holanda

El animal ha sido trasladado al centro de rescate AAP en Almere, donde será cuidado y resocializado con otros animales de su misma especie hasta que pueda ser reubicado en otro zoológico.

Canarias - 5/7/2019 EFE
Fotograma RTVC. El macaco japonés, último habitante del Guinate Tropical Park de Haría. Fotograma RTVC. El macaco japonés, último habitante del Guinate Tropical Park de Haría.
El macaco japonés que vivía aislado en Lanzarote, tras el cierre de Guinete Park en 2016, ha sido trasladado a Holanda tras un acuerdo entre los centros Oasis WildLife Fuerteventura y Stichting AAP de Almere.

El primate se encontraba solo tras la clausura de este centro en Lanzarote y ahora ha encontrado una segunda oportunidad en la fundación holandesa APP, donde será rehabilitado hasta que se encuentre un centro adecuado para él, ha informado el zoológico de Fuerteventura en un comunicado.

El animal ha sido trasladado al centro de rescate AAP en Almere, donde será cuidado y resocializado con otros animales de su misma especie hasta que pueda ser reubicado en otro zoológico.

El animal ha sido controlado y cuidado hasta el momento de su traslado y durante el mismo por el equipo de veterinarios y primatólogos de Oasis WildLIfe Fuerteventura, indica la nota.

La primatóloga de Oasis WildLife Fuerteventura, Belén Roca, ha explicado cómo tras conocer el caso del macaco "se puso en marcha toda la operativa para ayudar en las gestiones de traslado del mismo".

El zoológico se ha hecho cargo de "los altos costes económicos que esto conlleva: chequeos sanitarios, sedación, captura y traslado de este animal, en cumplimiento de manera fehaciente de cada uno de los requisitos exigidos para su transporte hasta Holanda", ha indicado Roca.

El propietario del centro clausurado de Guinate Park ha cedido este ejemplar al no poder hacerse cargo de él, tras el cierre voluntario del parque, a favor de AAP y ha adquirido su compromiso de no volver a comprar animales.

Tras meses de inactividad, el centro de Lanzarote se vio obligado a cerrar sus puertas definitivamente y ceder los animales que poseía a los escasos centros españoles que se ofrecieron a ayudarle.