CRÓNICA DE UNA EMERGENCIA SANITARIA

Día 12: ¿Estoy bien?

A lo mejor me estoy preocupando por una tontería de virus, con nombre de juego electrónico, y se me ha olvidado todo lo malo de la salud que antes nos preocupaba y ahora nos parece una nimiedad.

Canarias - 3/26/2020 Mari Paz Bernal
Imagen de la estación de la ITV de Peligros (Granada) que se ha convertido en la primera andaluza habilitada para la toma masiva de muestras de diagnóstico para el coronavirus, una alternativa con capacidad para atender a unas 240 personas al día sin generar aglomeraciones y con mayor seguridad. EFE/ Miguel Ángel Molina Imagen de la estación de la ITV de Peligros (Granada) que se ha convertido en la primera andaluza habilitada para la toma masiva de muestras de diagnóstico para el coronavirus, una alternativa con capacidad para atender a unas 240 personas al día sin generar aglomeraciones y con mayor seguridad. EFE/ Miguel Ángel Molina
Todas las mañanas me levantó con un ligero malestar de garganta. Al mediodía, después de trajinar en 20 cosas y en ninguna fundamental, me duelen todos los huesos y hago oídos sordos a un malestar general no muy definido; y por la tarde, después de unos 30 a 50 minutos de una clase on line de tonificación o cardio para principiantes, busco la ducha, la cena y el sillón como el mayor objetivo de mi confinada vida.

¿Estaré enfermando, el coronavirus que lleva mi nombre grabado en su ADN ya ha llegado a mí, de verdad me creía que estaba en el lado de los ganadores?. No tengo fiebre, razono, no toso, no respiro con dificultad pero, de verdad, eso es una garantía, ¿cuantó tiempo me va a durar la suerte?.

A lo mejor me estoy preocupando por una tontería de virus, con nombre de juego electrónico, y se me ha olvidado todo lo malo de la salud que antes nos preocupaba y ahora nos parece una nimiedad. Cuando el Rovi, como lo llaman en su intimidad, nos informó ayer que tenía cáncer, nuestros síntomas imaginarios se fundieron a negro.

De pronto una realidad mucho más dura nos estalló en la cara, puede que ahora todos estemos centrados en el COVID-19, pero el resto de nuestros cuerpo sigue funcionando a pesar de él y enfermando también sin que importe mucho su compañía. No sé si, a lo mejor, estas verdades a puñetazos, como las personas mayores en residencia, muriendo en soledad y sin atención, son fáciles de sobrellevar.

Mi optimismo de naturaleza empieza a tener algunas grietas. Empieza a parecerme muy real aquello de que un pesimista es un optimista bien informado; ahora si que me duele, no sólo el cuerpo, sino el alma, necesito un descanso, como los padres que recogen los cereales del suelo del salón que han tirado sus hijos, autoexigiéndose no responder a bofetadas virtuales.

Estoy un poco cansada, sólo es eso. Todos empezamos a estar un poco cansados. Algunos con más motivos que otros y con más estímulos para seguir en la lucha, cuando se pone más dura. Hora del informativo. Pregúntame si me importa, como decía alguien.