CRÓNICA DE UNA EMERGENCIA SANITARIA

Día 10: Yo también te quiero ...

En un tiempo en el que el contacto piel con piel es un lujo que no nos podemos permitir, por lo menos en las próximas tres semanas, escribirle a alguien “yo también te quiero” es una forma de amar que ahora necesitamos.

Coronavirus (Covid-19) - 3/24/2020 Mari Paz Bernal
Un empleado con mascarilla y guantes en un supermercado  durante la segunda semana de aislamiento decretado para frenar el avance del coronavirus. EFE/Rodrigo Jiménez Un empleado con mascarilla y guantes en un supermercado durante la segunda semana de aislamiento decretado para frenar el avance del coronavirus. EFE/Rodrigo Jiménez
Cada vez que se pone pesado se lo digo, cuando no lo puedo soportar y me machaca con algo, se lo repito, “yo también te quiero, amigo” para mandarlo a paseo. Ahora, hasta esta expresión me cuesta decirla.

Ni él ni yo somos los mismos. Él ahora cocina, limpia con lejía sin ponerse guantes, no viaja por el mundo, no va al gimnasio, no cena fuera ni convoca a sus amigos variopintos. Aunque él no echa de menos determinadas cosas que, a los demás, nos resultan indispensables.

Ahora ya no hay que perseguirlo para que te de un beso, no se puede, y él se alegra porque nunca le gustó que lo sobaran más de lo estrictamente necesario; se maneja muchísimo mejor con el whasapp que con el bis a bis: para sacarle una conversación en condiciones, el asunto le tiene que interesar muchísimo; el móvil y las nuevas tecnologías siempre han sido sus mejores aliados, por lo que ahora, pasarse 23 de las 24 horas pegado a ellos, no le genera ningún estrés.

¿Será éste el cambio del que habla todo el mundo?, el antes y el después de un confinamiento que no entraba en nuestros planes, que se va a alargar bastante más de lo que nos gustaría.

Mi amigo del alma parece estar adaptándose poco a poco a lo nuevo; hoy le ha salido bueno, por lo menos por la pinta, un potaje de verduras que siempre había comido con la receta y el buen hacer de su madre; su media naranja lo mira con nuevos ojos y con un amor renovado y lleno de nuevas fantasías.

Sus amigos esperamos recibir algo de su tranquilidad y su buena disposición para afrontar cualquier situación crítica. Si hace poco fue capaz de ponerse delante de un león, en un safari maravilloso en Africa, qué le va a parecer un virus microscópico que no lo tiene a él entre sus víctimas favoritas.

Agárrense fuerte a este tipo de amigos, que parecen ausentes algunas veces, pero que siempre están en y para lo importante. En un tiempo en el que el contacto piel con piel es un lujo que no nos podemos permitir, por lo menos en las próximas tres semanas, escribirle a alguien “yo también te quiero” es una forma de amar que ahora necesitamos.