De los 150 litros de Gran Canaria a la sequía del sur de Tenerife

La precipitación acumulada en febrero en Canarias deja patente la amplitud y diferencias de nuestro territorio con máximos de 150 litros por metro cuadrado y mínimos absolutos de cero precipitaciones.

El Tiempo - 09/02/2018 Redacción Web RTVC
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Mediodía del viernes 9 de febrero. Según datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), en ese justo momento están cayendo unos dos litros por metro cuadrado en La Victoria, al norte de Tenerife. Y también cae alguna precipitación muy débil en La Montañeta, en Gran Canaria.

Mientras, en el sur de las dos islas, la lluvia ni cae, ni se la espera.

A grandes rasgos, así ha transcurrido los últimos siete días en Canarias. Mientras casi todo el territorio ha visto como los cielos grises y encapotados dejaban agua, y en algunos puntos del norte de las islas con más relieve, como Gran Canaria, en cantidades notables en determinados puntos no ha caído ni gota.

La lluvia caida en la primera semana de febrero deja en evidencia las diferencias meteorológicas de las que presume Canarias.

En meteorología, la precipitación es cualquier forma de elemento líquido que cae de la atmósfera y llega a la superficie terrestre. Este fenómeno incluye lluvia, llovizna, nieve, aguanieve, granizo, pero no neblina ni rocío, que son formas de condensación y no de precipitación.

Siempre según datos de la Aemet, entre el sur de Tenerife y el Pico de las Nieves, en el corazón de Gran Canaria la diferencia es abismal.

Sí en los primeros días de febrero la precipitación acumulada en el sur de la isla tinerfeña no pasa de cero, en el centro de Gran Canaria los valores superan con facilidad los 150 litros por metro cuadrado.

No extraña que los agricultores del sur de Tenerife llamen la atención sobre las dificultades de mantener sus cultivos ante la falta de agua.

Mientras, en zonas muy próximas, como en las Charcas de Erjos en Los Silos, y donde desde1995 no se vivía una sequía como la de finales de 2017 aplauden la llegada de los chubascos. Estaban totalmente vacías, pero las últimas lluvias han cambiado el desértico paisaje por uno muy distinto en esta zona protegida.