Conocer la historia de Canarias a través de apellidos y escudos

La primera Sociedad de Estudios Genealógicos y Heráldicos del Archipiélago se presenta en Tenerife con el fin de contribuir a conservar el patrimonio histórico de las Islas.

Cultura - 13/04/2012 Mariana Hernández
La genealogía es la ciencia que estudia la ascendencia y descendencia familiar de cada persona. Está muy relacionada con la rama de la heráldica, que interpreta el significado de escudos o blasones. Símbolos que, sobre todo, en el tiempo de la caballería identificaban la procedencia y casta de los caballeros o familias nobles. En Canarias surge la primera sociedad que reúne estos dos ámbitos: La Sociedad de Estudios Genealógicos y Heráldicos de Canarias (SEGEHECA). Fernando Rossi y José Antonio González, presidente y secretario respectivamente, son sus principales impulsores.

¿Cómo surge la idea de crear una sociedad de estudios genealógicos y heráldicos en Canarias?

José Antonio González: Imaginamos que este pensamiento lo tiene cualquier investigador cuando empieza, porque carece de herramientas y lo hace un poco perdido. Siempre piensa: “¿No habrá alguien que haya buscado esto antes? ¿Nadie me podrá echar una mano?”. Después, cuando ya llevas tiempo, vas conociendo gente y surge cierta camaradería entre los investigadores. De este modo, todos lo hemos comentado más de una vez hasta que finalmente lo consideramos una posibilidad totalmente factible y aquí estamos. Hace un par de años hicimos una reunión de un grupo de genealogistas, la idea no pareció mala y hoy todos forman parte de esta Sociedad. A esto se suma, por ejemplo, el hecho de que el Ayuntamiento de Arona nos dio la oportunidad de celebrar allí unas Jornadas de Genealogía, que este año cumplirán su tercera edición y que han sido un punto de diálogo, de participación y colaboración en esta materia. Y estos pequeños granitos nos han unido más, de manera que hemos decidido no dejar pasar más tiempo y seguir. Está claro que se sumará más gente y que otras, como el malogrado investigador José Antonio Cebrián Latasa, se han quedado en el camino a la espera de que esta ilusión se cumpliera.

¿Cuál es el objetivo?

Fernando Rossi: No creemos que haya un objetivo único que nos englobe, sino más bien las ganas por fomentar y divulgar los estudios y las investigaciones que hacemos. Desde una asociación se puede hacer mucho más que de forma individual. Quizás éste es un buen estrado para ayudar a preservar y conservar no sólo documentos, sino también todo el patrimonio que tenemos en Canarias. Pero, por otro lado, vivimos sin acordarnos de que antes de nosotros estuvieron otros, que son las hojitas de nuestro árbol. También a ellos hay que estudiarlos como fruto de un momento en el que existieron.


La ciencia de la genealogía estudia la historia familiar de cada persona, pero esta metodología antes se asociaba con la nobleza y con ciertos estatus social. ¿No es cierto?

J.G.: Ésa es una falsa creencia de aquellos que en siglos anteriores “arreglaban” su árbol genealógico para llegar a conquistadores o a nobles. Y esto es normal porque en esas épocas la confección de árboles genealógicos era un instrumento más para conseguir cierto estatus social y lograr privilegios, pero, en la actualidad, partimos de la dignificación de los estudios genealógicos y de la genealogía como ciencia auxiliar de la historia que se rige por unos criterios científicos y unos criterios de verdad. En ella hay un interés por los orígenes personales, porque cualquiera puede hacer un árbol genealógico y probablemente se llevará sorpresas, pero, además, es un medio que permite estudiar la historia de la población, las relaciones entre familias y no sólo familias pudientes, sino que, en general, posibilita un conocimiento analítico de la población en época pre-estadística, antes de que llegaran los censos o los padrones, tal como los conocemos en la actualidad.


Hay una cita que dice “La persona sin un conocimiento de su historia pasada, sus orígenes y su cultura, es como un árbol sin raíces”.

F.R.: Está claro que somos producto de nuestro pasado, pero en la actualidad acceder a él no es tan difícil como podía serlo hace treinta o cuarenta años. Hoy en día no se conocen los fondos históricos, sean públicos o no, sean religiosos o civiles, pero quizás forma parte de la propia idiosincrasia del ser humano. Como decíamos antes, un árbol que tiene raíces, tiene muchas hojas y todas y cada una de ellas nos han aportado lo que somos hoy.

¿Hay suficiente “material de estudio” para esta nueva sociedad?

J. G.: Sí, el material que puede encontrar un genealogista no sólo se halla en Canarias, sino también en la península. Todo depende de hasta dónde quiera llegar el investigador. Existen fondos como los generados por la Iglesia Católica (bautismos, matrimonios, defunciones, etc.), pero también existen fondos civiles, a los que vamos dando forma día a día, como pueden ser testamentos, escrituras de compraventa y también los que nos ayudan desde el siglo XIX: Los Registros Civiles, padrones o censos de población que, en conjunto, son una fuente indispensable y que para nosotros son fundamentales en las investigaciones que hacemos.


¿Cuáles son los apellidos más antiguos de Canarias?

F. P.: Probablemente sea mejor hablar de cuál es el apellido más antiguo en Canarias, porque los apellidos que podemos llamar de Canarias o canarios tienen su origen tras el proceso conquistador del S. XV. De los primeros, sin duda, “Bethencourt”, en sus distintas versiones (Bethencort, Betancourt, Betencor, Betancor…), que llegó a Canarias con el normando Juan de Bethencourt, aunque, en realidad, fue la descendencia de su familiar Maciot de Bethencour quien lo difunde, ya que él muere sin descendencia. Apellidos de Canarias son, entre otros: Bencomo o Baute o Ibaute que tienen su origen entre los descendientes de menceyes guanches. Como curiosidad podríamos mencionar que existen familias, muy pocas, que llevan “Canario” como apellido. Los podemos encontrar en el centro y norte de España y, como el “de Salas” tiene su origen en el lugar de procedencia.

¿Cuál es el escudo o blasón más significativo de las Islas?

J. A.: Todos los escudos, personales o institucionales, nos transmiten una historia, nos hablan de sus titulares; todos tienen un significado. Si nos fijamos en los de los que ostentan cada isla, por ser los más representativos, nos encontramos con dos grupos. Por un lado los de las llamadas islas de señorío: La Gomera y Lanzarote que llevan las armas de sus antiguos señores, la familia Herrera, El Hierro que tiene por protagonista al mítico Garoé, y Fuerteventura que reproduce una variante de las milicias de la isla. Por otro, las denominadas de realengo, que ostentan armas dadas en el S. XVI. El escudo de Tenerife tiene la particularidad de que es usado por La Laguna. Los escudos de La Gomera, Lanzarote y El Hierro, además, tienen la particularidad de que portan, al timbre sendas coronas murales y no reales, como símbolo de su antigua pertenencia a los condes de la Gomera.

¿Quiénes componen esta sociedad?


F. R.: La Sociedad de Estudios Genealógicos y Heráldicos de Canarias es un grupo abierto compuesto por profesionales de distintos ámbitos que tienen en común la faceta de investigadores de genealogía. En ella hay profesores, archiveros, amas de casa, músicos, etc.

Un grupo heterogéneo que presentará en sociedad a la SEGEHECA el próximo 20 de abril. Esperan logar que estas dos ciencias fomenten y divulguen un mayor conocimiento sobre la sociedad en la que vivimos. Otra de sus aspiraciones es defender y conservar documentos que forman parte de la historia de la población de las Islas, pues hay que recordar que “aquellos que no estudian su historia están condenados a repetirla”.