JUICIO CONTRA EL JUEZ ALBA

Alba quería acabar con la carrera de Victoria Rosell, según afirma Miguel Ángel Ramírez

El empresario reconoce que grabó la conversación con Alba como medida de autoprotección.

Canarias - 7/1/2019 EFE
El empresario Miguel Ángel Ramírez ha manifestado al Tribunal Superior de Justicia de Canarias que el juez Salvador Alba le dijo en su despacho que quería acabar con la carrera de su compañera Victoria Rosell y que él se prestó "al juego" porque lo había amedrentado de forma "mafiosa".

"Me dijo que quería cargarse a esa hija de puta, a esa cabrona. Eso es lo que se escucha en la grabación. Quería acabar con su carrera judicial y con su carrera política", ha señalado Ramírez, el testigo que aportó la grabación sobre la que giran ahora buena parte de las razones por las que la Fiscalía solicita que el juez Salvador Alba sea condenado a diez años de cárcel por cuatro delitos.

Ramírez ha alegado que, cuando Alba lo citó a una reunión en su despacho, extraoficial, sin su abogado, decidió tomar "medidas de autoprotección", como la de llevar una grabadora camuflada como una llave de coche, e intentó seguir "el juego" a su interlocutor, un juez que lo había amedrentado con prácticas "propias del Chicago de los años treinta". "Una auténtica mafia", ha enfatizado.

El empresario grancanario tenía abierta en aquellos momentos -y la sigue teniendo ahora- una causa penal por fraude fiscal y a la Seguridad Social relacionada con su gestión en la compañía Seguridad Integral Canaria, cuya instrucción inició Victoria Rosell y luego continuó Salvador Alba, cuando la primera se presentó a las elecciones y fue elegida como diputada de Podemos por Las Palmas.

Durante la campaña de las generales de 2015, la Fiscalía de Las Palmas impulsó un procedimiento disciplinario sobre Victoria Rosell por la sospecha de que podría estar instruyendo un caso penal en el que tenía intereses indirectos, por las relaciones comerciales de su pareja, Carlos Sosa, con el empresario Miguel Ángel Ramírez.

La juez salió exonerada de aquel asunto de todo reproche tanto por el Consejo General del Poder Judicial como por el TSJC, pero el asunto llegó al Tribunal Supremo en forma de una querella del entonces ministro José Manuel Soria (PP), a la que se unieron los informes sobre su desempeño que había presentado el juez que la sustituía temporalmente en su plaza: Salvador Alba.

Ramírez ha declarado esta tarde que desde el primer momento en que le citó a una reunión extraoficial el juez que llevaba su caso vio que todo era "extraño", una sospecha que comprobó cuando su interlocutor no le preguntaba sobre el supuesto fraude fiscal, sino que insistió en que le contara cualquier relación comercial o mercantil que tuviera con la pareja de la juez Rosell.

El empresario ha tratado de explicar al TSJC la situación en la que llegó a esa reunión: "amedrentado", ha dicho, después de que un juez que acababa de hacerse cargo de la causa le hubiera puesto la mayor fianza jamás dictada en Canarias -35 millones-, lo que le hizo perder clientes, y hubiera amenazado a su entonces socio Héctor de Armas con detenerlo si no acudía a declarar sin demora, a pesar de que pedía un aplazamiento para recibir un tratamiento oncológico.

Por eso, ha dicho, intentó ganarse su confianza y se prestó a contarle lo que creía que estaba buscando, aunque no fuera cierto, ya que desde el primer momento de su reunión vio que "valía todo".

Sin embargo, también decidió tomar "medidas de autoprotección", como la de grabar su conversación, guardar una copia en una caja fuerte y formatear el dispositivo, para que cuando lo entregara al juzgado nadie pudiera manipularlo y solo pudieran llegar al archivo de audio lo expertos de la Guardia Civil, como luego ocurrió.

"No es la primera vez que veo que una prueba importante desaparece en los juzgados", ha alegado Ramírez ante la Sala apelando a su experiencia como profesional de la seguridad, para luego apostillar: "Tenía que asegurarme de que la mía llegaba".

Ramírez ha insistido en que el audio que recuperó la Guardia Civil es el original y muestra su conversación con Alba entera, sin cortes ni edición. Y ha reconocido que fue él quien sacó los dos extractos que se entregaron inicialmente al juzgado, sin que nadie más interviniera en ello.

Las partes le han insistido en este extremo porque la defensa de Alba ha entregado una carta en la que el exsocio de Ramírez, Héctor de Armas, dice que ese audio se editó y transcribió en presencia de Victoria Rosell y de su pareja, cosa que el testigo ha negado.

Y también ha remarcado que Rosell no tomó decisión alguna que le favoreciera mientras instruyó su procedimiento: "Más bien lo contrario. La querella inicial era por un delito contra la Hacienda Pública y ella lo amplió a otros dos: fraude a la Seguridad Social y delito contra los trabajadores".