700 cabinas de teléfono, sin susurros en Canarias

Los artefactos que aun están operativos en las Islas se mantendrán en la vía pública como servicio universal obligatorio hasta diciembre de 2021. De media, apenas registran una llamada cada tres días, apuntan desde Telefónica.

Canarias - 10/9/2020 Antonio José Fernández
Cabina utilizada como biblioteca en Las Palmas de Gran Canaria. Foto www.lecturasarchivadas.biblioteca.ulpgc.es. Cabina utilizada como biblioteca en Las Palmas de Gran Canaria. Foto www.lecturasarchivadas.biblioteca.ulpgc.es.
Durante décadas, fueron utilizadas con profusión. Incluso, protagonistas de grandes películas con José Luis López Vázquez y Colin Farrell como usuarios desesperados de las mismas. Aunque a muchos les cueste creerlo, las cabinas de teléfono aún siguen formando parte del paisaje urbano. En las islas se contabilizaban, hasta este verano, un total de 701 artefactos disponibles para dar tono. Suponen apenas el 55% de las más de 15.000 que hay en todo el Estado. Esta es su realidad.

En el caso del archipiélago, los aparatos presentan una media de uso de una llamada cada tres días. Evidentemente, el uso masivo de la telefonía móvil ha provocado su lenta agonía. Hace ya años que dejaron de ser rentables para Telefónica, que por contrato debe mantener su existencia como servicio universal oblitagorio al menos hasta diciembre de 2021.

A partir de esa fecha, se prevé un desmantelamiento masivo de los postes que aún queden en el paisaje nacional y local, aunque todo dependerá, según fuentes de la compañía consultadas por esta web, "de que el Parlamento se ponga de acuerdo y logre aprobar antes una ley que permita su supresión".

A la derecha, cabina en Cruz de Tejeda. Foto Web RTVC.


Sea como fuere, todo apunta a que no llegarán a cumplir más de un siglo de vida en las vías públicas españolas, -las primeras datan de la década de 1920, aproximadamente- si bien es probable que otros teléfonos de uso público sobrevivan, más resguardados, en el interior de bares y en los vestíbulos de centros oficiales y aeropuertos.

Actualmente, existe al menos una cabina en cada municipio de más de 1.000 habitantes, y está establecido que haya instalada al menos una por cada 3.000 habitantes. Así, a modo de ejemplo, en Las Palmas de Gran Canaria deberían estar operativas, a día de hoy y como mínimo, al menos 130 dispositivos (hace casi tres años se hizo un recuento que los fijaba en unos 400).

La cruda realidad

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ya ha recomendado que se retire la obligatoriedad de este servicio al haberse constatado un progresivo abandono de su uso. Los aparatos en sí han ido desapareciendo de manera paulatina, pero muchos postes y báculos continúan hoy erguidos, sufriendo los efectos del paso del tiempo y todo tipo de secuelas.

Imagen de archivo de una cabina cerrada. Foto Web RTVC.


Los usos son variados. Algunos se utilizan como soportes improvisados de anuncios de todo tipo; otros como improvisadas papeleras con todo tipo de desperdicios hasta que acaparan la atención de los servicios de limpieza.

Esta decadencia obedece al nuevo panorama que desde hace 20 años se ha ido imponiendo en el uso de las nuevas tecnologías. "La demanda de este servicio se ha reducido drásticamente en los últimos años por la alta penetración de la telefonía móvil en todos los segmentos de la sociedad", comentan desde la delegación de Telefónica en Canarias. El escaso uso ha encarecido los costes de este servicio, tal como ha ocurrido en muchos otros países del entorno.

Ahora bien. No todos los finales han sido trágicos. Hay lugares, como Azores, donde las cabinas de toda la vida han sido recicladas para convertirse en puntos de entrega y recogida de libros gratuitos (bookcrossin). Un experimento que ya tuvo lugar en la capital grancanaria en diciembre de 2015, -cuando el colectivo MiBarrio creó una 'Bibliocabina' en un soporte ubicado entre la Avenida Marítima y la calle Carvajal- y que se ha registrado igualmente en otros puntos del país, como Palma de Mallorca.

Los últimos datos desvelan que en España hay 116 líneas de teléfono móvil por cada 100 habitantes, una cifra tres veces superior a la que se consigue si lo que se consulta es el número de teléfonos fijos.

La puntilla para estos dispositivos la ha supuesto la proliferación de las baterías portátiles para móviles y la expansión de los puntos de recarga de celulares en centros oficiales y medios de transporte.