INCIDENCIA DEL CORONAVIRUS EN EL DEPORTE

La pandemia sacude la frágil economía de los clubes de cantera

La mayoría de los clubes observan la situación con preocupación y haciendo equilibrios con sus cuentas.

PoliDeportivo - 16/10/2020 EFE/Redacción Web RTVC
Partido de balonmano femenino con mascarillas (imagen @BMGetasur). Partido de balonmano femenino con mascarillas (imagen @BMGetasur).
Más allá de las cifras millonarias de impacto que la pandemia de coronavirus ha dejado en las grandes competiciones, los clubes deportivos de base están viviendo cómo la emergencia sanitaria sacude sus ya de por sí frágiles economías, con menores ingresos, más gastos y grandes incertidumbres.

Lejos de la atención mediática general, pero responsables de la actividad física de miles de jóvenes en sus áreas de influencia, clubes de fútbol, baloncesto, balonmano, hockey o voleibol explican cómo se esmeran en cuadrar presupuestos con menores ingresos de patrocinios y de cuotas de socios, mayores gastos sanitarios por la pandemia e incertidumbres tanto competitivas como económicas.

Después de ver su actividad paralizada de marzo a julio, muchos clubes de cantera han vuelto a la actividad con las cuentas mermadas, por un doble motivo: menos jugadores por el miedo al contagio, lo que conduce a un descenso de ingresos por las cuotas, y menos ingresos de patrocinadores.

"Los ingresos se han visto afectados esencialmente a nivel de cuotas de jugadoras durante los últimos meses de la pasada temporada. En esta, las entradas y abonos del primer equipo los hemos perdido. Y muchos de nuestros pequeños patrocinadores tienen dudas", resume el presidente del Femení Sant Adriá, José Aneas, al frente de un club de baloncesto de Barcelona con casi 200 jugadoras.

En Madrid, el Getasur de balonmano ha visto cómo muchos jugadores y familias de jóvenes de su cantera decidieron no inscribirse por miedo al contagio -habitualmente formada por unos 250 jugadores, este año 190-, al tiempo que sufrían la situación económica.

"Las cuotas que se cobran a los chicos, que son simbólicas, este año se han reducido considerablemente porque hay muchas familias en situación vulnerable. Hemos querido mantener la misma actividad con menos dinero", apunta la presidenta del club de Getafe, al sur de Madrid, Lola del Barco, que también admite que han perdido muchos "pequeños patrocinios" que no han querido o podido seguir.

Una situación similar revela el presidente del Arona Tenerife Sur de voleibol, Jaime Fernández Barros, que asegura que la repercusión en sus patrocinadores ha sido "brutal". "Ya no podemos pedir nada a los patrocinadores y ahora dependemos mucho más de las subvenciones públicas", afirma.

El club canario, una de las canteras más reconocidas del voleibol nacional con títulos en varias categorías y 240 jugadores -entre ellos dos equipos en Superliga 2, masculino y femenino-, ha tenido que ampliar las becas para mantener a jugadores cuyas familias no podían asumir las cuotas del club. "No queremos dejar a nadie fuera, siempre que se justifique la falta de ingresos", apunta Fernández.

Una situación similar viven en el SPV Complutense de San Sebastián de los Reyes (Madrid) de hockey, un club con 400 personas entre jugadores y técnicos y dos equipos, masculino y femenino, en División de Honor (máxima categoría) que a las bajas añade la pérdida de varios colegios cuyas escuelas alimentan su cantera.

"En algún colegio hemos conseguido sacar la extraescolar al campo de hockey, pero la mayoría de escuelas que teníamos en colegios las hemos perdido, lo que supone unos 100 niños. No solo es el impacto económico, también el deportivo a largo plazo, porque a lo mejor vuelven y solo pierden un año, pero puede que los pierdas", lamenta el director técnico del Complutense, Jorge Donoso.

Protocolos, mascarillas, y rechazo a PCR obligatorios

A los problemas económicos se ha sumado la necesidad de crear protocolos de entrenamiento con distancias de seguridad y medidas de higiene que provocaron "una situación caótica en los comienzos" de canteras futbolísticas como la del Danok Bat bilbaíno, que adiestra a unos 400 jugadores y es vivero habitual del Athletic Club.

"Hemos marcado un protocolo en todos los equipos de controles de entrada por horarios, temperatura, lavado e higiene de manos y no utilización de vestuarios. Hasta ahora hemos tenido buen tiempo, pero no podremos permitir que los jugadores se vayan mojados cuando haga más frío", explica el coordinador del club, Abel Ruiz.

Las mascarillas se han convertido en habituales en las zonas comunes y charlas técnicas, incluso en los entrenamientos de algunos clubes, como el SPV Complutense de hockey. "Al principio estábamos muy pendientes de que las llevaran, pero ahora mis jugadoras se han acostumbrado y calientan con ellas. Pero no es lo ideal para el juego en deportes de intensidad", opina Jorge Donoso.

En el Getasur de balonmano, vista la preocupación de sus jugadoras del equipo de División de Honor plata, decidieron investigar en mascarillas deportivas y encontraron unas que les han permitido entrenar a pleno ritmo sin inconvenientes.

"Nadie se ha mareado, incluso tenemos una jugadora asmática y entrena sin problema (...) Hay mucho prejuicio sobre la mascarilla en el deporte. Creo que es una cuestión de empatía y de cuidar a los demás", apunta Lola del Barco, sorprendida ante el rechazo a utilizar la mascarillas de los balonmanistas profesionales.

Si en esto hay diferencias, no las hay en cuanto al rechazo a la obligatoriedad de test PCR para competir, un aspecto en el que el Consejo Superior de Deportes (CSD) tuvo que dar marcha atrás ante las federaciones en la negociación del reglamento de competiciones nacionales no profesionales, que finalmente no obliga a ello.

"Para nosotros hacer uno cada jornada con dos equipos serían 3.000 euros cada fin de semana, ¿de dónde saco yo eso con mi presupuesto?", señala Jaime Fernández, del Arona Tenerife. "Para un club modesto no es viable. Los clubes profesionales tienen más recursos", añade Abel Ruiz, del Danok Bat.

El Femení Sant Adriá de baloncesto, tendrá que aplicar en su equipo de Liga Femenina 2 los test de antígenos, más baratos, con un coste global de entre 100 y 200 euros semanales. "La Federación se hará cargo las tres primeras jornadas, luego lo tendremos que asumir nosotros, pero lo vemos coherente", dice su presidente, José Aneas. Otros clubes también se han provisto de test rápidos.

Supervivencia en peligro

La mayoría de los clubes consultados observa la situación con preocupación y haciendo equilibrios con sus cuentas. "Hay gente de la junta directiva poniendo dinero de su bolsillo para poder arrancar, y luego esperamos recuperarlo. Puedes aguantar una temporada, pero nadie en nuestra junta directiva es millonario", admite Jorge Donoso, del SPV Complutense.

El presidente del Arona Tenerife Sur de voleibol considera que el verdadero problema llegará dentro de un año. "Muchos clubes van a intentar sobrevivir, entrarán en deudas y no van a poder arrancar la siguiente temporada, en la que se van a caer varios", considera Jaime Fernández Barros.

No obstante, los clubes de cantera son expertos en hacer más con menos. "Lo veo difícil, pero como siempre hemos estado en una situación económica tan complicada", recuerda Lola del Barco, presidenta del Getasur, en el que acumula más de tres décadas al frente. Su afán, como el de miles de clubes de cantera, es el de seguir ofreciendo una actividad deportiva que es uno de los mecanismos para fortalecer el sistema inmune ante la COVID-19.