HUELGA DE JUGADORES ACB

La conflictividad laboral en el baloncesto español: 1992, 1998, 2005 y 2013

Los jugadores han anunciado una huelga para el próximo día 14 de febrero, justo antes del comienzo de la Copa del Rey de baloncesto en Gran Canaria.

Baloncesto - 09/02/2018 EFE/Redacción Televisión Canaria
La huelga de los jugadores de baloncesto, convocada este jueves por el sindicato Asociación de Baloncestistas Profesionales (ABP) para la próxima Copa del Rey por el conflicto por el convenio colectivo con la Asociación de Clubes (ACB), tiene al menos cuatro precedentes en los últimos 30 años.

Los jugadores han recurrido a la huelga para defender sus derechos en varias ocasiones en las últimas tres décadas, con varios objetivos: limitar el número de jugadores extranjeros en las plantillas e instaurar cupos de jugadores nacionales, o reclamar mejoras de las condiciones salariales.

No obstante, en todos los casos de los últimos 30 años esta medida llevó a una negociación que finalizó con un acuerdo 'in extremis' para disputar las competiciones que estaban en peligro, caso de la Copa del Rey en 1998 y la fase final de la Liga, en 2005 y 2013.

La inclusión de un tercer extranjero en las plantillas de los equipos nacionales fue el motivo de la huelga que la Asociación de Baloncestistas Profesionales convocó en julio de 1992, que no afectó a la temporada, ya concluida, pero sí a la preparación de la selección española para los Juegos Olímpicos de Barcelona 92.

No obstante, la huelga fue desconvocada a raíz de un acuerdo para que, aunque los equipos tuvieran tres jugadores extranjeros en plantilla, solo dos pudieran jugar simultáneamente, y el equipo entonces dirigido por Antonio Díaz Miguel pudo preparar y disputar los Juegos, marcados por el 'Angolazo', la derrota ante Angola en la fase de grupos que impidió a España estar en cuartos de final.

Seis años después, en las vísperas de la Copa del Rey del mes de enero del año 1998, se produjo una convocatoria de huelga de los jugadores nacionales, en aquel momento para pedir la reducción de tres extranjeros por equipo a dos para la siguiente temporada.

Los clubes de la ACB decidieron entonces renunciar a disponer de un tercer extranjero y unos días después se produjo la desconvocatoria de la huelga, tras la cual se pudo disputar la competición copera en Valladolid, ganada por el Valencia.

En mayo de 2005 los jugadores convocaron una huelga justo antes de la fecha de la tercera jornada de las eliminatorias de cuartos de final, con el objetivo de limitar el número de jugadores extracomunitarios que podían elegir los clubes.

Aquella negociación concluyó cinco días después con el acuerdo entre ABP, ACB y Federación por el cual se acordó un sistema de cupos formado por un mínimo obligatorio de cuatro nacionales seleccionables, un máximo no obligatorio de dos jugadores extracomunitarios y el resto de fichas comunitarias.

La última huelga convocada por la Asociación de Baloncestistas Profesionales tuvo lugar hace cinco años, en mayo de 2013, también en aquella ocasión relacionada con el convenio colectivo, aunque entonces el objetivo era reclamar una negociación a la ACB para renovar el convenio de 1993.

Se pedía un incremento del salario mínimo (entonces en 25.000 euros), duplicar la cobertura del Fondo de Garantía Salarial, el incremento de la oferta cualificada para ejercer el tanteo de un jugador o la pérdida de ese derecho a los clubes con impagos.

La movilización, que afectaba a los segundos partidos de los cuartos de final de la Liga Endesa, fue desconvocada cinco días después para volver a las negociaciones, justo en la víspera de los partidos a los que iba a afectar.

Este tipo de medidas también han afectado a clubes en particular en varias ocasiones: los jugadores del Unelco Tenerife llegaron a preparar una huelga en febrero de 2004 en protesta por atrasos en los pagos, aunque el club abonó algunas de las cantidades y decidieron frenarla para disputar un partido contar el Estudiantes.

También llegaron a convocar una huelga los jugadores del Bilbao Basket en marzo de 2014, pidiendo la salida del entonces máximo accionista del club, Gorka Arrinda, por los impagos que llevaban sufriendo dos temporadas, desconvocada seis días después cuando llegaron los nuevos propietarios.