TRAS GANAR LA COPA INTERCONTINENTAL

El Iberostar Tenerife llega a la Copa en su mejor momento de la temporada

Para llegar hasta aquí, atrás quedaron meses de verano muy intensos tras la remodelación completa del plantel de Txus Vidorreta.

Baloncesto - 11/02/2020 EFE/Redacción Televisión Canaria
Informa: Dani Álvarez / Maya Sicre.
El Iberostar Tenerife afronta esta nueva edición de la Copa del Rey en un excelente momento de forma, quizás el mejor en lo que va de temporada, más aún cuando acaba de conquistar la Copa Intercontinental FIBA al vencer al Segafredo Virtus Bolonia por 72-80.

Cuarto clasificado en la Liga ACB, con trece victorias y siete derrotas, segundo en la fase regular de la Liga de Campeones FIBA y, con la Copa Intercontinental en el bolsillo, el balance no puede ser mejor para un club que acude a Málaga con las máximas ilusiones de, al menos, repetir las semifinales del año pasado, aunque para eso deberá batir al MoraBanc Andorra el viernes en su debut.

El equipo entrenado por Txus Vidorreta, que perdió en su última actuación liguera frente al Barça (83-87) en un duelo que pudo ganar cualquiera, llegaba a esta cita frente al equipo catalán después de cinco triunfos y con victorias tan destacadas como ante el San Pablo en Burgos o ante el Casademont Zaragoza en el Príncipe Felipe.

En su cancha superaba con cierta facilidad al Movistar Estudiantes (76-59) y al Montakit Fuenlabrada (74-63).

Ha sido, sin duda, un inicio de año de mucho nivel para los tinerfeños, solo empañado con la derrota frente a Brose Bamberg en Baviera (98-96) después de una prórroga, lo que supuso la pérdida del primer puesto del Grupo C en favor del Nymburk de la República Checa. Un mal menor porque la clasificación para la siguiente fase estaba asegurada.

Pero para el Iberostar Tenerife febrero ya se preveía muy intenso. El fin de semana previo a la Copa del Rey se le ofrecía la posibilidad de conquistar su segunda Copa Intercontinental FIBA, y lo logró ante su público, lo que le ha cargado de moral para el torneo del K.O.

Para llegar hasta aquí, atrás quedaron meses de verano muy intensos tras la remodelación completa del plantel de Txus Vidorreta. Con unos no contaba el técnico y otros se fueron buscando mejor opciones, aunque por el momento no todos lo han conseguido.

Lo cierto es que once fichajes tuvo que acometer el plantel aurinegro -El polaco Tomasz Gielo era el único que continuaba- y, aunque muchos dudaban de que se repitiera el éxito de anteriores ejercicios, poco a poco se fueron confirmando fichajes y se construyó una plantilla ilusionante.

El éxito de este Iberostar Tenerife esta campaña viene acompañado por ese liderazgo de dos de sus hombres que, partido a partido, vienen demostrándolo como el veterano base brasileño Marcelinho Huertas y el pívot georgiano Gio Shermadini, que se entienden a la perfección sobre la pista.

Aunque el principal protagonismo viene de estos dos hombres, otros van destacando como el finlandés Sasu Salin, que ha sido protagonista importante en diferentes encuentros o Santi Yusta, también clave en partidos como en la semifinal de la Copa Intercontinental, en la que anotó 28 puntos, 16 en el decisivo último cuarto.

Txus Vidorreta mantiene la duda del madrileño Dani Díez, que no ha podido jugar en la Copa Intercontinental ni ante el Bamberg y los médicos lo tienen 'entre algodones' para intentar que llegue a la cita de Málaga. El resto el equipo está en perfectas condiciones.

Otra de las novedades de este Iberostar Tenerife para esta cita será la presencia del ala-pívot norteamericano Aaron White, procedente del Armani Jean Milán y que llega a Tenerife a ocupar el puesto dejado por Pablo Aguilar, que no se recuperó de su lesión, y de Kyle Singler, que decidió abandonar el proyecto.

White ha encajado a la perfección y está dando al equipo esa seguridad defensiva que necesitaba, siempre con la ayuda también de Laouha Konate, que lleva algo mas tiempo en la Isla.

Este Iberostar Tenerife llega, por tanto a Málaga con la moral reforzada, cansado por la intensidad de los anteriores compromisos, pero con la máxima ilusión de alcanzar otro éxito deportivo.